Columna de María Doris Hernández Ochoa

La humanidad cavando su propia tumba

María Doris Hernández Ochoa

En 1973 se exhibió en los cines de casi todo el mundo la película “Cuando el destino nos alcance” , de Richard Fleischer , y como actores principales, a Charlton Heston y Edward G. Robinson.

Fue una cinta que estremeció a los cinéfilos por la exhibición de un mundo sin naturaleza, sin agua potable ni alimentos, en la cual un frasco de mermelada era objeto de codicia. La única proteína era la humana que tenía un fin inmoral. Todo ello en una sociedad “avanzada”.

El mundo industrial siguió adelante fabricando millones de vehículos, otros productos contaminantes y la aparición de la era del plástico con los resultados que ahora conocemos.

Las advertencias de los estudiosos de los ecosistemas han caído en oídos sordos; el mismo político de los Estados Unidos, Al Gore, recorrió docenas de países desde 2007 con esa misión, hablando sobre el cambio climático y sus consecuencias. La respuesta ha sido casi nula, porque ya nos encontramos entrampados en un mundo contaminado que empieza a enviar mortíferas señales.

Este mes se conmemoró el Día Mundial del Medio Ambiente, dedicado justamente a la lucha contra la contaminación atmosférica. De acuerdo con la cadena de televisión CNN, 92% de la población mundial vive en lugares donde la contaminación del aire excede sus límites y 8 mil muertes diarias están relacionadas con la contaminación del aire exterior. Alrededor de 7 millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mueren por la exposición a partículas de aire contaminado que penetran profundamente en los pulmones y el sistema cardiovascular, causando enfermedades como la apoplejía, el cáncer pulmonar y otras infecciones.

La ciudad capital entró el pasado mayo en estado de emergencia por la nube de partículas tóxicas, suspendiéndose muchas actividades sugiriendo a los habitantes que se quedaran en casa herméticamente cerrada.

Entre los principales causantes de la contaminación atmosférica se encuentran las emisiones provocadas por los medios de transporte, la quema de combustibles fósiles, la producción industrial, la quema de bosques, el empleo de aerosoles y la radiación. Esas fuentes de emisión liberan gases y sustancias nocivas. ¿Estamos esperando a que el destino nos alcance? _

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