Columna de María Doris Hernández Ochoa

La riqueza de la sociedad está en la diversidad

María Doris Hernández Ochoa

Una de las fuentes del enriquecimiento de una sociedad se encuentra en la apertura o lo diverso, a la combinación del trabajo de los locales con los foráneos, a la aceptación del otro cuando está mejor calificado .

El arribo del elemento humano con otros conocimientos, habilidades y experiencias contribuye a que se originen nuevos enfoques sobre el trabajo, los sistemas y el pensamiento, de tal manera que la sociedad donde se involucra podría capitalizar esa aportación para su mejoría.

El regionalismo es lo opuesto. El solo admitir a los lugareños por el hecho de que allí viven, han estudiado y trabajado facilita el ingreso a los centros laborales, especialmente en un gobierno municipal.

La prédica de campaña electoral en la que la promesa es que los puestos de trabajo serán para los locales, es completamente obsoleta y anacrónica. Por eso existen los procesos de selección en donde teóricamente se compite para adecuarse al perfil de un puesto de trabajo; pero si en ello predomina la actitud localista, entonces se hará una deficiente selección.

Tampico, en los años 70s estaba cerrada a lo foráneo; pero esta actitud se rompió ante el advenimiento de la industria en el área altamirense, que atrajo a cientos de personas externas en busca de oportunidades. Se abrieron nuevas fuentes de empleo, entidades de servicio como la educación, los profesionales independientes, hospitales, restaurantes y centros de diversión. La comunidad se hizo más dinámica y quienes se creían “dueños” de la ciudad en varios campos, que veían con recelo a los de fuera, se quedaron como espectadores de los cambios que se iban operando. Simplemente fueron superados .

Es sencillo tener presente cómo las sociedades a través de los tiempos se han transformado para bien, cuando llegan más personas bien equipadas y preparadas y empiezan a operar cambios en aquellos aspectos en que se trabajaba con un sistema repetitivo pero anacrónico. Es porque poseen otra visión sobre el quehacer humano y el uso de los recursos. Cerrarse a nuevas ideas es caer en la obsolescencia. Grandes empresas con marca internacional fueron rebasadas por los cambios porque sus directivos no avizoraron la importancia de la tecnología u otros sistemas de trabajo innovadores. _

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