Fajadores y estilistas

Ahora es cuando

Martín Eduardo Martínez

Redes sociales, radio y televisión han estado llenas de lo mismo los últimos tres días en materia boxística: la presentación del cinturón de origen chiapaneco “Majbanéj-Maya”, también conocido simplemente como el cinturón “Adolfo López Mateos”, que estarán disputando los pesos medianos Gennady Golovkin y Saúl Álvarez en La Vegas, Nevada, en unas semanas. La faja Majbanéj-Maya—preciosa, por cierto, que en lengua tzotzil significa “guerrero maya”— tiene en su centro las siglas del Consejo Mundial de Boxeo (WBC en inglés) talladas en ámbar puro, y en sus extremos está finamente diseñado a partir de hilos de algodón tejidos en figuras que simbolizan la unidad y la fidelidad, además del valor de un buen combatiente. Se trata de un cinturón con mucha presencia y elegancia; una verdadera joya mexicana.

El Consejo Mundial de Boxeo preparó el año pasadoun bello cinturón de origen huichol para el encuentro —que finalizó sin pena ni gloria para ninguno— entre Saúl Álvarez y Julio César Chávez Jr., en el que está plasmada su cosmogonía en finas cuentas de chaquira. La pieza está valuada, en su costo base de producción, en alrededor de cien mil pesos tan solo para el artífice huichol Luis de la Cruz (agregue el lector los conceptos contables que considere necesarios para llegar al costo final), pero por cuestiones personales e intereses no muy claros contra el Consejo, el jalisciense, incluso antes de su victoria, rechazó la distinción en juego que terminó en manos de la nieta del ex presidente de México que dio su nombre a la faja, lo que le trajo como consecuencia opiniones divididas entre el público que sin embargo se decantaron más por la desaprobación de su actitud.

Mezclemos algo de talento nato con un poco de fanfarronería y mucho de show fabricado en conjunto con algunos medios de comunicación, polémicas, dinero y pruebas antidopaje no muy bien libradas y tendremos como resultado a un Canelo Álvarez que está prácticamente obligado a demostrar que vale tanto como se nos ha intentado hacer creer. El récord del mexicano es uno que muchos peleadores podrían ansiar, y la capacidad de pelea que tiene es realmente buena, pero esta es su oportunidad para sacar lo mejor de sí, y necesitará ir más allá si quiere ser el acreedor genuino más que del cinturón, del respeto general de los amantes del boxeo. Las apuestas van al alza, el pique, aparentemente, está en su punto más álgido; tanto Golovkin como Álvarez están listos y confiados y el público parece estar emocionado con una pelea que ojalá tenga por únicas banderas la sinceridad y el mérito.

La historia de los cinturones de campeonato es tan grande como la del boxeo per se en los últimos cien años, y los merecedores de ellos han sido tan diversos como la justicia misma. Me pregunto si el kazajo GGG o el Canelo Álvarez tienen idea del valor real del fajín y lo disfrutarán como la muestra artística que es o simplemente el ganador lo colocará en casa como un reo una línea negra en su muro para contar el paso de los días convertidos en triunfos parciales. Quisiera saber si Mauricio Sulaimán Saldívar, presidente del CMB, retribuye lo justo, al menos en un sentido económico, a esos trabajadores que año con año atienden los requerimientos del Consejo sorprendiéndonos a todos en cada nueva presentación. Estos cinturones, dignos de museo, tienen implicaciones mayúsculas que para la mayoría de nosotros pasan inadvertidos, y son la muestra clara del empeño y alta tradición de manos trabajadoras de valor ancestral, y por ello, con todo el corazón, ya solo puedo desear que el próximo 15 de septiembre, se quede o no en casa el arte chiapaneco, gane el mejor.

mar_mtz89@hotmail.com



OPINIONES MÁS VISTAS