Comentario y Debate

De transiciones hablamos…

Mauricio Valdés

Ayer por la tarde me llamó un colega que hace tiempo no conversábamos. Quería hablar conmigo acerca de la transición legislativa que empezó con este mes patrio. Le interesaba mi opinión de lo que estaba sucediendo. Me recordó que tengo la experiencia de dos legislaturas como diputado federal (LI y la LIV) y dos como senador por el Estado de México (LV y la LVI, con dos meses de la LVII, por ajuste de calendario electoral). También tuve la distinción de ser presidente de la mesa directiva en ambas cámaras, en 1989 la de diputados, y en 1993 la de senadores. Así que mi colega tenía interés por esa elemental vivencia.
Lo primero que resalté, en la brevedad que nos permitía el teléfono, fue la vuelta al pasado con mayoría sólida, amplia, de un nuevo partido, al lado de una minoría representativa, gracias al principio plurinominal, porque de lo contrario, la mayoría habría sido absoluta.
Le comenté que lamentablemente quienes han empezado a resentir la transición son los trabajadores de base. El lunes se daba cuenta que 680 trabajadores fueron enviados de vacaciones temporales, hasta en tanto se requieran sus servicios. No saben si continuarán o se irán despedidos. Será un proceso largo, complejo, complicado, un ejercicio difícil.
Esta transición será un prolongado período de adaptación de personas, instituciones y procedimientos, de reglas y de arreglos, en síntesis de Política. De consensos, no sólo entre las fuerzas políticas, sino entre diferentes participantes, principalmente con el electorado, tanto del voto triunfador, como del minoritario, también representativo de las fuerzas políticas.
La transición debe ser con ánimo esperanzador, de negociación pacífica, de recomposición y reducción del conflicto social. Coincido con otros politólogos que desde la reforma de 1977 inició esta transición, a la que el recién fallecido Maestro Rafael Segovia llamó “Reforma Política” con mayúsculas, que abrió la representación en la Cámara de Diputados a los entonces partidos de oposición, transformando a esa representación por una más plural y con elecciones más competidas. La viví en 1979. En 1989 el PAN ganó la primera gubernatura, Baja California; en las elecciones de 1997, el PRI perdió por primera vez la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, y Cuauhtémoc Cárdenas ganó el gobierno del DF; y en el 2000, perdió en la primer alternancia pacífica, la Presidencia de la República, con Vicente Fox. Todo ello fue posible porque la transición se había reconocido y aceptado.
Varios de los actores que hoy están en la “nueva mayoría” han estado en la “antigua mayoría”, lo que puede facilitar esta etapa de la transición hacia un país más libre, más justo y más democrático

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