En frecuencia

En la final

Miguel Ángel Puértolas

Hoy León amanece como hace tiempo no lo hacía, con un ánimo renovado y con un objetivo enfrente, que el equipo de casa consiga la anhelada copa, luego de tener un torneo de ensueño con muchos triunfos y pocas desilusiones, que en los últimos torneos eran más frecuentes estas últimas.

El fenómeno del futbol, más allá de las elucubraciones a las que se preste por los negocios millonarios que se mueven alrededor de este deporte, es uno que puede inyectar el mejor de los ánimos y volvernos personas productivas, cambiando la visión de un horizonte oscuro a uno en donde los nubarrones se alejan y el ánimo nos hace sentir que acariciamos el cielo.

Guanajuato, por fortuna, no ha perdido esa esperanza en medio de la crisis de inseguridad que vive el país en general, sin embargo ayer el equipo vino a ponerle pimienta a ese ánimo entre los leoneses, hoy al León todo se le perdona, incluso el haber pasado con una derrota ante el América, pues las alegrías dadas a los aficionados fueron muchas, comparadas con el último marcador.

Debo celebrar que en general la afición supo comportarse a la altura y a diferencia de algunas ocasiones anteriores ayer todo fue ambiente de fiesta y de esperanza para bordar una estrella más en el uniforme y tener una copa más que presumir en el estante.

Tigres es un rival ya conocido por los esmeraldas, la calidad de juego de los del conjunto regio es de las que poco a poco han conquistado más afición en el país, y el proyecto emprendido junto con Ricardo “Tuca” Ferretti les permite jugar una final más. Ahora es importante que la afición de ambos equipos no sea dominada por las pasiones y mantengamos el ambiente de fiesta independientemente de quien gane.

No se valdría estar sopesando una tragedia cuando el campeonato para el equipo vencedor deba de ser de fiesta y para quien no lo logre una gran oportunidad de ir de nuevo por él.

¡Que gane el mejor!

miguel.puertolas@milenio.com

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