En frecuencia

Guanajuato, cuando se mezcla la política con la seguridad

Miguel Ángel Puértolas

En noviembre de 2016 se registró en Irapuato una reunión en la que estuvo presente el gabinete de seguridad, encabezada por el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, los secretarios de la Defensa y la Marina, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón, así como el comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales.

En ese entonces se habló de una estrategia -¿la hubo en serio?- para reducir los índices delictivos en la entidad pues dentro de los 50 municipios más violentos de México se encontraban León, Irapuato, sede de la reunión y Celaya.

Hoy una de las descomposiciones más graves en la entidad la padecen dos de estos municipios, Irapuato y Celaya que además de estar entre los que más homicidios se han cometido, también están entre los que más autoridades se han asesinados, incluyendo a Salamanca como lo reflejamos hoy en el reportaje especial aquí en MILENIO.

Tal parece que en los últimos años sobre todo de la mitad del sexenio al término de este, la palabra “seguridad” solo ha existido en el discurso y la frase “coordinación de esfuerzos” se ha quedado en el papel de las innumerables notas de prensa que sobre ello se han publicado.

Me llama la atención que dentro del Sexto Informe de Gobierno del Presidente Peña, en el apartado –que es el primero por cierto- de México en Paz, se destaca una serie de operativos coordinados para la seguridad y el orden con la finalidad de reducir la incidencia delictiva que se realizaron curiosamente seis entidades federativas 5 de ellas gobernadas por el PRI y una por el PRD.

Se trata de Coahuila gobernada en ese entonces por Rubén Moreira, Estado de México por Eruviel Ávila, Guerrero por Héctor Astudillo Flores, Jalisco por Jorge Aristóteles Sandoval y Tamaulipas por Egidio Torre, todos del tricolor además de Michoacán, gobernado por el perredista Silvano Aureoles, éste último además con una fuerte incidencia en la violencia ocurrida en el Estado de México, Jalisco y Guerrero.

Curiosamente insisto, no se hace mención a una estrategia similar, será porque no ocurrió, en los estados que hoy ocupan los primeros lugares en violencia y homicidios como son Baja California y Guanajuato, ambos gobernados por el Partido Acción Nacional. Dígame mal pensado, pero si bien es cierto han actuado para disminuir por ejemplo robos al tren, y medio bajar el robo de combustible, nunca se habló de una acción de grandes dimensiones y permanente para bajar los índices delictivos en Guanajuato y hoy el resultado es evidente.

Me llama poderosamente la atención que acusan el alza en la violencia al incremento en el consumo de drogas en los Estados Unidos y el flujo de efectivo y armas hacia México, que será un tema de análisis posterior. Lo que es cierto es que muy poco se ha hecho de este lado precisamente para controlar el ingreso de dinero y armas de forma ilegal. Pero también es evidente el sesgo político a la hora de combatir al crimen y apoyar a las entidades federativas. La omisión es suficiente. Viene otro gobierno de partido diferente al estado, Dios nos agarre confesados.

miguel.puertolas@milenio.com

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