En frecuencia

Homicidios, pasar la bolita

Miguel Ángel Puértolas

El 80 por ciento de los homicidios que ocurren en el país tienen una razón clara y específica, el crimen organizado, el otro 20 es un tema multifactorial y son estos los que presentan menos dificultad (sin restar complejidad a cada caso) para resolver debido a que no derivan de un accionar complejo proveniente de un monstruo de mil cabezas como es la delincuencia organizada.

La mayoría, como le decía, son producto de pugnas entre grupos criminales de mediana y gran escala, con organización y jerarquías establecidas, que trafican con hidrocarburos y drogas principalmente y que requieren acciones específicas que implican un marco legal y determinadas acciones que ni las policías municipales, ni las procuradurías locales tienen la posibilidad de ejercer.

El descuido de la federación para atacar la raíz de la violencia y la falta de dientes y herramientas para las policías locales es uno de los factores que ha incidido también en el alza de homicidios, hoy el gobierno federal reconoce las deficiencias de las policías municipales, pero por mejor armadas, pagadas y entrenadas que estén no se les confiere la facultad por muchas razones de enfrentar el crimen organizado.

La fuerza civil del estado entendiendo por ésta a todos los cuerpos policiales que no tienen que ver con el Ejército deberían en teoría ser suficientes para dar con los responsables de estos homicidios, pues estamos hablando que en México existen, según el Inegi, más de 330 mil policías solo en los municipios, agregue policías investigadoras y estatales, ¿no le parece que debería ser una fuerza suficiente?

Un experto en la materia me comentó: “Mucho se ha dicho acerca de que autoridades municipales y estatales de seguridad y justicia no han hecho su tarea, que no se han equipado, capacitado y profesionalizado como deberían”, pero esa afirmación tiene una gran parte de mentira: hoy la mejor policía municipal, la mejor policía estatal y la mejor procuraduría estatal no podrían procesar a un solo criminal por delincuencia organizada, ni por lavado de dinero, pues esos son delitos del orden Federal. Entonces, ¿quién no ha cumplido cabalmente con su tarea?

Y no se trata de repartir culpas, cada instancia tiene su responsabilidad clara, aquí el tema es que no se ha comentado el trabajo monumental que se requiere para llegar a una verdadera coordinación de esfuerzos, pues a pesar de que se habla de coordinación, en muchos casos abundan los celos por el trabajo e incluso los interescuadras cuando se trata de combatir a los criminales. A río revuelto, ganancia de criminales.

Hoy sería bueno cuestionar a las autoridades federales cuántas sentencias (no solo investigaciones, no solo judicializaciones), ha obtenido por delitos de delincuencia organizada, lavado de dinero, relacionados con hidrocarburos y por supuesto, con portación de armas; pues es también mediante la penalización de esos delitos y delincuentes como se van desarticulando estructuras criminales que a la par y como mecanismo de empoderamiento, practican homicidios para someter a rivales y a cualquiera que les oponga resistencia. Es fácil pasa la bolita cuando de responsabilidad se trata, los homicidios son del fuero común sí pero la gran mayoría tienen su raíz en delitos del orden federal. ¿Entonces?

miguel.puertolas@milenio.com

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