En pocas palabras…

¡Adiós a las cuotas escolares!

Miguel Ángel Vargas

La crisis económica generada por la pandemia hace imposible pensar que los padres de familia en Nuevo León tendrán la capacidad económica para comprar los artículos escolares, o para cubrir las cuotas que cada año imponen las escuelas.

Sin embargo, desde ahora el tema está debatiéndose, y con mayor razón ante la compleja situación que enfrentan miles de familias en el estado, que perdieron su empleo y tienen escasos o nulos ingresos.

La Secretaría de Educación en el Estado ya emitió un oficio firmado por el subsecretario de Educación Básica, Emilio Cortez Bugarín, donde señala que debido a la pandemia de covid 19 no deberán cobrarse las mal llamadas “aportaciones voluntarias”.

Primero habría que ver si hay condiciones para regresar de manera presencial, pues a como están las cifras de contagios, el escenario para el próximo año escolar se ve complicado. Desde ahora puedo decir, es casi imposible que los niños vuelven a las aulas para septiembre.

No veo, y lo digo como padre de familia, quién sea tan imprudente para enviar a sus hijos a un salón de clases, donde habrá de 30 a 40 chamacos en un espacio reducido y sin la distancia necesaria.

Es muy probable que el gobierno reinicie las clases de manera remota y deje pasar hasta el periodo vacacional decembrino, a fin de controlar la emergencia sanitaria, y posteriormente en enero revisar la situación.

En otros estados de la República así será, pues la famosa cadena de contagios sigue incontrolable. En Nuevo León, por más esfuerzos que se han hecho, la ciudadanía no ayuda y así será difícil frenar al virus.

En el documento del maestro Cortez Bugarín, dirigido a jefes de sector, inspectores de zona y directores, les pide incluso la devolución del dinero, en caso de haber cobrado la cuota a los padres de familia.

Esta vieja práctica deberá ser erradicada del sistema y aunque hay miles de justificaciones para hacerla durante años, los únicos beneficiados han sido algunas sociedades y cooperativas, junto con los directores.

Como se dice coloquialmente “el horno no está para bollos”, pues la emergencia sanitaria trajo consigo un grave deterioro en la economía familiar, que ya no soporta este tipo de cobros indebidos. 


miguelangel.vargas@milenio.com

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