En pocas palabras…

La contaminación y la salud

Miguel Ángel Vargas

En la actualidad, las políticas públicas se preocupan más por atender la pobreza y las causas que la originan, porque son más rentables para quienes tienen aspiraciones futuras. Para efectos prácticos, lo demás es lo de menos, incluidos los problemas que afectan la salud de la gente.

No por nada la llamada Cuarta Transformación tiene como prioridad atender a los que menos tienen, y con ello se refieren exclusivamente a dotarlos de servicios básicos. Nadie en su sano juicio podría estar en contra de eso.

Sin embargo, la vida no es solo tener bienes materiales o satisfactores elementales para subsistir. Se trata también de generar políticas para el bienestar de la gente y su entorno.

Por eso sorprende que los gobiernos dejen a un lado el tema ambiental, que a decir de los ecologistas, es cada vez más crítico.

En días pasados hubo contingencia en dos de las grandes metrópolis del país. Guadalajara, donde hubo necesidad de tomar decisiones drásticas ante los elevados índices de contaminación por las partículas suspendidas, que aunado a las bajas temperaturas, ocasionaron un incremento en las enfermedades respiratorias.

La zona conurbada de Monterrey fue la otra que padeció los efectos del frío y el uso indiscriminado de la pirotecnia durante los festejos decembirnos, por lo que activaron “por protocolo” la alerta ambiental.

Algunos especialistas afirman que la contaminación es la principal causa de que nuestros niños y nuestros ancianos estén enfermando. Es decir, no se trata de suposiciones sino de estudios con un sustento científico.

La doctora Kate Hampton, del Hospital Central de Londres, es quien describe el drama de los niños enfermos de asma y pulmones, y cómo sufren por no poder respirar y padecen de tos mortal en muchos de los casos.

Habrá quienes consideren exagerado darle tanta importancia a las conclusiones de una pediatra londinense, pero seguramente los médicos regiomontanos podrán avalar la opinión de su colega. En Monterrey las cifras de enfermedades respiratorias son cada vez más alarmantes.


miguelangel.vargas@milenio.com



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