En pocas palabras

La ropa sucia se lava en casa

Miguel Ángel Vargas

En unas cuantas horas, los diputados de Morena enseñaron el cobre. A poco tiempo de instalar la LXIV Legislatura local demostraron que su interés principal, antes que el de los hidalguenses que votaron por ellos, es tomar el control del Congreso para sus fines personales.

El diputado Humberto Veras Godoy, ex rector de la UAEH, ahora en su papel de presidente de la mesa directiva, mantiene paralizadas las actividades por su falta de capacidad para negociar e impuso un receso de manera indefinida.

Veras demostró su desconocimiento de las leyes y su poco tacto político, pero sobre todo evidenció su lealtad ciega a Gerardo Sosa Castelán, quien desde su ostentoso búnker universitario pretende secuestrar al Poder Legislativo.

Incluso hizo el ridículo de acudir al Senado de la República, junto con sus compañeros de partido, para exigir la “desaparición de poderes” con argumentos insostenibles que hasta el propio Ricardo Monreal desestimó, al declarar públicamente que hablará con el gobernador Omar Fayad.

Muy hábil y con un colmillo largo y retorcido, Monreal sabe que la petición de sus correligionarios es una estupidez y prefiere privilegiar el diálogo.

El 1 de julio los hidalguenses votaron de manera abrumadora por Andrés Manuel López Obrador porque durante la campaña presentó las mejores propuestas. Además había un hartazgo del partido en el gobierno, justificado por los malos resultados sobre todo en los ámbitos de seguridad y económico.

Aunque algunos pensaban que habría voto diferenciado no fue así. En todo el país Morena ganó gubernaturas, senadurías, así como diputaciones federales y locales.

Sin embargo eso no le da derecho de apoderarse del Congreso, olvidándose de que su principal objetivo es será promover y en su caso aprobar leyes que ayuden a elevar la calidad de vida de quienes viven en esta entidad.

Mientras el gobernador Omar Fayad anuncia la llegada de más de 30 mil millones de pesos en inversiones en lo que va de su administración, los diputados morenistas parecen más preocupados en asumir el control de los órganos internos de la actual legislatura.

Se enojaron al grado de suspender las sesiones, porque los coordinadores de las diferentes fracciones eligieron a María Luisa Perusquía como presidenta de la Junta de Gobierno. Su ambición parece desmedida y quieren apoderarse de todo por las buenas, o por las malas.

Hay quienes piensan que están pagando el precio de su novatez, y tal vez así fue, pero la presión y el chantaje no es el camino para sacar adelante a una entidad que busca posicionarse como el más importante polo de desarrollo en el país.

Acuden a la Ciudad de México y con ello evidencian aún más su incapacidad para negociar. Se olvidan del diálogo como medio para solucionar los complejos problemas de un estado en vías de crecimiento y por el contrario, van a exhibirlo sus miserias cuando el sentido común indica que “la ropa sucia se debe lavar en casa”.

miguelangel.vargas@milenio.com

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