En pocas palabras

¿Los diputados locales merecen cobrar su quincena?

Miguel Ángel Vargas

Hace una semana se instaló formalmente la actual Legislatura local pero por diferencias políticas apenas ayer reiniciaron la sesión. El presidente de la mesa directiva, el ex rector de la UAEH, Humberto Veras Godoy, se negaba a cumplir con su obligación.

Cumplida una semana los señores diputados continuaron el período, pero la disputa sigue y eso a nadie beneficia. Luego del tsunami del 1 de julio, una gran cantidad de académicos y profesores de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo fueron electos como diputados locales por el Partido Movimiento de Regeneración Nacional.

Muchos de ellos sin mérito alguno más que ser afines a Gerardo Sosa Castelán, el verdadero mandamás de esa casa de estudios, pero el caso es que ya ocupan una curul en el Congreso.

Por cierto habría qué ver si en un acto de honestidad, rechazan el primer salario que injustamente devengarán el próximo día 15. En congruencia con los morenistas a nivel nacional y el propio presidente electo Andrés Manuel López Obrador, deberían regresarlo a las arcas del Poder Legislativo.

Honestamente dudo que lo hagan porque piensan que su sola presencia en el recinto es suficiente para que les paguen, pero deberían preguntarle a la ciudadanía qué piensan al respecto.

En un sentido estricto, lo mismo aplica no solo para los de Morena sino para los priistas, los de Acción Nacional, los del PES y cada una de las fracciones ahí representadas. Así que los ciudadanos esperan un ahorro de entrada con lo que dejarán de cobrar esta quincena.

La parálisis legislativa tiene nombre y apellido: Gerardo Sosa Castelán, pero todo tiene un límite. Desde hace años tienen secuestrada a la UAEH y le han hecho un gran daño. Ahora quieren hacer lo mismo con el Poder Legislativo.

Lo digo porque los números así lo demuestran. Actualmente la UAEH está posicionada en el lugar 30 del ranking de universidades en este país.

Está muy por debajo de universidades públicas como la UNAM, la UANL, la BUAP y otras privadas como el Itesm, la Anáhuac o la Ibero. Las mediciones de 2018 indican que la Autónoma de Hidalgo debería estar mejor, pero la falta de voluntad de sus dirigentes no le permite crecer.

Sus índices de calidad apenas llegan al 50.7 por ciento, mientras que sus niveles de investigación ni siquiera superan el 30 por ciento. Ya no digamos en cuanto al prestigio pues no alcanza ni el 10 por ciento.

Hay otros indicadores que la ubican como una de las instituciones educativas de media tabla para abajo. Si lo trasladáramos al ámbito deportivo diríamos que no está peleando el descenso pero tampoco tiene posibilidades de disputar el campeonato.

Aclarando amanece, como diría mi abuelo don Antonio Arreozola, soy orgullosamente producto de la educación pública, y no pretendo denostar a una institución tan respetable como la UAEH, pero en los últimos años está bajo el dominio de un grupo de ambiciosos que no la dejan despuntar.

miguelangel.vargas@milenio.com

OPINIONES MÁS VISTAS