En pocas palabras…

Samuel, el gran perdedor

Miguel Ángel Vargas

Todo parece indicar que el dictamen en contra del gobernador Jaime Rodríguez Calderón, y su secretario de gobierno, Manuel González Flores, se discutirá de nuevo hasta el próximo periodo ordinario de sesiones programado para el mes de septiembre.

Es muy difícil, por no decir que imposible, que los diputados acepten discutir el dictamen en unos días, y por ello la Comisión Anticorrupción deberá esperar otros tres meses para volver a turnarlo al pleno.

Hay dos razones principalmente por las que decidieron modificar el documento donde contemplaba la posible inhabilitación de ambos funcionarios.

La primera es porque en estos momentos de emergencia sanitaria sería un caos dejar al estado sin gobernador y tampoco sin su segundo de a bordo, y la otra, y tal vez la más poderosa, para no hacerle el caldo gordo al senador Samuel García.

El legislador por Movimiento Ciudadano sería el más beneficiado con un escenario político como ese, y por ello ni el PAN, ni el PRI, ni tampoco Morena y PT, apoyaron dejar a Nuevo León sin jefe del Ejecutivo y de paso despejarle el camino a Samuel.

Por si nos quedaba duda, los diputados locales nunca toman en cuenta la opinión de la ciudadanía. Se basan solo en intereses de partido con miras a la elección del próximo año.

El año electoral en el estado arranca en octubre, y “casualmente”, justo un mes antes, el Congreso deberá analizar de nuevo el sentido del dictamen, y para ese entonces se supone la contingencia habría terminado, o al menos esos son los pronósticos.

Los analistas afirman que el gran perdedor de todo este sainete político es sin duda alguna el senador emecista, que según las redes sociales y las encuestas, era el mejor posicionado hasta antes de esto.

También aseguran que el mensaje desde la capital del país es garantizar la postulación y eventual triunfo de la diputada federal morenista Tatiana Clouthier, aunque esto implique dejarle al tricolor el municipio de Monterrey, con Paco Cienfuegos al frente.

Por su parte, el PAN vive una gran división interna, y en un momento dado tampoco le desagrada la idea de trabajar con una gobernadora “de sangre azul”. Estamos a pocos meses de ver cómo se construyen, o se destruyen, las alianzas rumbo al 2021. 


miguelangel.vargas@milenio.com


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