En pocas palabras…

¡Santo abstencionismo!

Miguel Ángel Vargas

Lo ocurrido ayer en la elección extraordinaria en el municipio de Monterrey fue un ¡santo abstencionismo!, diría mi amigo el Reportero del Aire, Joel Sampayo Climaco, quien en el transcurso del día pudo evidenciar la escasa participación ciudadana.

Desde las alturas, Joel comparó con imágenes la diferencia entre las elecciones del 1 de julio y la de este domingo 23 de diciembre, donde los ciudadanos se ausentaron de las casillas como algunos ave agoreros, incluido el que esto escribe, lo pronosticaron.

Con mil 117 actas computadas hasta ese momento, que representan un 70 por ciento, el priista Adrián de la Garza llevaba una ventaja de poco más de un punto porcentual sobre el panista Felipe de Jesús Cantú, faltando unas 400 casillas por contabilizar.

Eran casi las 23:00 horas y restaban algunos minutos para cerrar la elección, y todavía no estaba claro quién gobernaría el ayuntamiento regiomontano.

Más allá del resultado, el ganador de esta contienda debe estar consciente que llega en las peores circunstancias, pues el 70 por ciento de los regiomontanos le dio la espalda a la elección.

Poco importan los números, la estadística y la cantidad de votos emitidos, al quedar en claro que el abstencionismo fue el gran triunfador de la jornada electoral de este domingo.

Anoche el arquitecto Héctor Benavides hacía referencia al escritor José Saramago, quien en su libro Ensayo sobre la lucidez ejemplifica lo ocurrido en la capital del estado, donde los ciudadanos despreciaron el proceso electoral.

La novela es una reflexión sobre los mecanismos del poder y las actitudes de los gobernantes, ante una posible revolución pacífica protagonizada por un pueblo desesperanzado e incrédulo en medio de las elecciones que legitiman la democracia.

Algo así ocurrió en Monterrey, donde los electores decidieron no salir a votar, tal vez influidos por la fecha, aunada a la decepción de un proceso y de sus candidatos, donde nadie admite sus errores.

Al cierre de la edición era imposible vaticinar un veredicto final. La diferencia era de 2 mil 190 votos y aunque suena escasa, será suficiente para decidir al ganador de la contienda, aunque los perdedores seguramente dirán lo contrario.


miguelangel.vargas@milenio.com



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