Columna de Miguel Bazdresch Parada

¿Inicia o termina?

Miguel Bazdresch Parada

Termina el año 2018. Inicia 2019. El arbitrio es fuente de esperanza para quien lo toma como un nuevo inicio para dejar atrás penas y penalidades. También es ocasión de festejo pues vivimos un año más y seguimos adelante. Para muchos es día de celebración solo porque sí y es la última antes de regresar a la vida cotidiana previamente pactada. Por eso vale la pregunta: De verdad, más allá del calendario, arbitrario como sabemos, ¿qué termina o qué inicia? Algunos recuerdos pueden ayudar a saber una posible respuesta.

En noviembre de 2015 el diario Mural publicó una nota de Sonia del Valle en la cual reporta los resultados de la prueba Planea 2015 con la cual se mide el aprendizaje de los estudiantes en este país. Dice: “La nueva evaluación Planea aplicada por la SEP este año confirmó el fracaso del modelo educativo en el país. La prueba reveló que 6 de cada 10 alumnos que concluyeron la primaria en junio pasado (2015) no saben resolver problemas matemáticos elementales, mientras que 5 de cada 10 sólo pueden leer textos sencillos”. En un recuadro la periodista consigna las palabras del subsecretario Otto Granados para afirmar la necesidad de la reforma educativa: “Todo proceso educativo de mejora tarda décadas…”. ¿Suena reciente o muy antiguo? ¿La reforma educativa inicia o termina?

Otro recuerdo. El 25 de abril de 2010 en el diario Público aparece la nota de Román Revueltas, cuya cabeza dice: “La seguridad pública no es un asunto militar” y el editor resaltó la siguiente parte del texto: “El Ejército hace su parte en esta guerra y de paso, paga los platos rotos. Parecía una solución fácil, pero resulto la peor de las combinaciones: la puesta en marcha de un aparato bélico en un entorno de precariedad jurídica, es decir, un sistema que no garantiza justicia a la nación. Dicho en otras palabras, si los jueces hicieran su trabajo, los soldados estarían en sus cuarteles.” Revueltas podría firmar el texto hoy mismo y sería de gran actualidad. ¿Iniciamos o terminamos?

Los dos ejemplos ilustran lo anecdótico del cambio de calendario y la hondura, hoy olvidada o perimida, de las condiciones del sentido humano de la vida. Educar, educarnos pide muchas condiciones para lograrlo, en especial aceptar que esa tarea nunca termina. La seguridad pública tampoco termina. Dominar nuestra humanidad, vale, cuesta y sólo se encausa.

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