Criando Consciencia

Hijos de todas

Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

Hace cuatro años aproximadamente, recién tenía a mi hijo mayor en brazos. Era un bebito. Yo no salía de casa porque el calor era terrible y no tenía a donde ir, así que mi único contacto eran mas redes sociales. Por ahí me entere de todas las concentraciones para marchar por los estudiantes desaparecidos y dos de ellos,en mi papel de madre reciente, me llamaron la atencion: 

El Contingente Carreola y Porteando por la Paz.


Movimientos de madres que, sin ser iniciativas de un solo individuo partían de la misma idea: las madres del mundo debemos marchar, para defender a los hijos de otras, como propios.


Y es que esa es una característica que hace enorme y engrandece a la maternidad: la empatía. Ésa que te mueve a organizarte para salir a marchar en bloques familiares, porque llevas carreola o bebe en brazos, en porabebes ergonómico o cangurera, porque eres madre y te duele lo que otra madre vive.: la pesadilla de perder a un hijo. Y entonces armaron en poco tiempo logística para ir juntas y seguras, para no exponerse a disturbios, porque estoy segura que mas de una recordó que en las protestas del 68 hubo niños. Y el miedo a veces inmoviliza. Pero ése no fue el caso, usaron su miedo para articular algo, un sistema, una protección. 


Marcharon juntas, seguras, cuidando una de otra. Porteando por la paz con su eslogan: «mi corazón carga al tuyo». Madre, siento tu dolor. Aqui estoy para apoyarte.


¿A cuatro años de esos acontecimientos adivinen qué? Las mismas madres que se organizaron entonces se organizaron ahora para exigir que los niños separados de sus familias en la frontera sean devueltos inmediatamente a sus padres. Exigir libertad, empatía y humanidad. Me enorgullece ser madre y saber que de esa condicion parte un entendimiento profundo y universal de todas y cada una de aquellas quienes también lo son. Somos manada, diria una amiga feminista argentina a quien admiro mucho. 


La manada somos nosotras.


Para ganar, el mal debe ser absoluto, o no sera. Basta una luz, un puño en alto para que todo se derrumbe, para que la luz entre y la manada, la turba sea motivo de preocupación para los no-humanos.


Desde mi trinchera, la maternidad,hay mucho, mucho por hacer. Las madres nos despertamos diariamente con la tarea de cambiar el mundo, somos guardianas de la luz y el bien, aún desde el cansancio, la depresion, las dobles jornadas, la injusticia... el amor siempre es mas fuerte, porque, ¿Saben? Una madre protestando también está educando.



ecopipolaguna@hotmail.com

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