Fuera de Registro

La inecuación de la educación

Nicolás Alvarado

Parece chiste:

—Le tengo dos noticias: una buena y una mala. ¿Cuál quiere oír primero?

—La buena.

—Que Gilberto Guevara Niebla, teórico solvente, defensor de una educación reformada y miembro de la Junta de Gobierno del INEE, será el responsable de procurar la equidad educativa en la próxima integración de la SEP.

—Qué maravilla. ¿Y la mala?

—Que Elba Esther Gordillo está libre, y no se han hecho esperar las voces magisteriales que claman por que vuelva a conducir los destinos de un SNTE hoy cercano al próximo gobierno.

Chiste. O escena de teatro del absurdo en que, con trasfondo de coro polifónico que canta noesporacáesporaquínoesporaquíesporallá —las sílabas se entremezclan, las voces también, y, si no es claro su origen, su destino menos—, el presidente electo promete derogar la reforma educativa, el futuro encargado de Equidad en la Educación afirma que eso es imposible, el próximo secretario de Educación anuncia que el asunto será sometido a consulta y los dos principales sindicatos educativos —corruptos y patrimoniales, responsables de un modelo corporativo del trabajo educativo que hace de los educandos última prioridad y que ha redundado en que México figure en último lugar entre los países en que la OCDE aplica la prueba PISA— aparecen no solo perturbadoramente imbricados con el partido gobernante sino fortalecidos.

Cabe una tercera posibilidad: la de la inecuación. De un lado, Esteban Moctezuma y Gilberto Guevara Niebla, cuya trayectoria acusa compromiso con la educación y respeto, si no por todas, sí por muchas de las conquistas de la reforma; del otro, un presidente electo que prioriza la fuerza corporativa de los maestros que lo ayudaron a ganar y una líder rehabilitada que regresa por sus fueros y su fuero, por sus pagos y su pago: dos (o más) incógnitas a despejar en una relación que en los próximos meses habrá de acusar una relación de superioridad e inferioridad.

(Lástima que, en tanto, la mayoría de los mexicanos sea incapaz de resolver la operación aritmética que da pie a esta metáfora.)



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