La alegría de vivir

Haz que cada día cuente

Omar Cervantes

El famoso legado de los Alcohólicos Anónimos del “sólo por hoy” o de ser hombres y mujeres de “24 horas”, vaya que se ha extendido por todo el mundo a lo largo de los años y tiene un significado muy profundo detrás de esta frase que podría parecer simple.

Para quienes son aficionados al box, al olimpismo y al deporte en general, seguramente les resultará familiar la frase de Cassius Clay o Muhammed Ali que dice: “no cuentes los días, haz que los días cuenten”.

Igual que en los axiomas de los grupos de recuperación de 12 pasos en los que se dice que “poco a poco se va lejos”, “vive y deja vivir” y “primero lo primero”, o en los principios Reiki que sugieren “solo por hoy se feliz, solo por hoy ocúpate, solo por hoy se amable contigo y con los demás, solo por hoy se agradecido, solo por hoy trabaja duro y da lo mejor de ti”, el vivir el presente como el único activo y tesoro que tenemos los seres humanos es uno de los grandes conceptos del camino espiritual.

Muchas veces cuando alguien llega al consultorio y es diagnosticado con adicción, su primera pregunta suele ser, ¿entonces ya no voy a poder consumir en toda mi vida? La respuesta para bajar el nivel de ansiedad que ello genera y la presión que suele sabotear la recuperación es simplemente decirle como Muhammed Ali: no cuentes los días y hazlo solo por hoy.

Una de las fantasías de todo adicto recién llegado a su proceso de recuperación es la de imaginar si algún día volverá a consumir normalmente o cuánto tiempo dura el tratamiento, lo cual suele generar un mecanismo de defensa que muchas veces es un factor de tropiezo ante la sola idea de que será para toda la vida.

¿Acaso alguien tiene la vida comprada o sabe con certeza qué será de su vida mañana o hasta cuándo estará en el plano terrenal? ¿Acaso alguien por más añoranzas que tenga puede revivir el pasado o echar el reloj atrás? Hasta ahora la respuesta es ¡no! Entonces por qué mejor no dedicarnos a vivir en plenitud cada día de nuestra existencia como si fuera el último, sin que ello signifique que dejemos de planear o de tener sueños o intenciones, pero desapegándonos de los resultados.

Abramos los ojos, apreciemos la naturaleza, digamos un te amo a los seres queridos, démonos permiso de divertirnos, disfrutemos este minuto y abracemos cada momento en el placer y la alegría de vivir.

Y si estás en recuperación de adicciones o de codependencia o en un régimen médico o alimenticio, hazlo simple, hazlo solo por hoy.

Omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com

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