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La mejor educación sexual

Omar Ramos

Cuando Netflix estrenó Sex Education me resistí naturalmente gracias a Big Mouth, la extraordinaria animación de Nick Kroll y Andrew Goldberg que me da toda la dosis de contenido sexual hilarante y sin tapujos que necesito, por lo cual, cualquier otra cosa me parecía innecesaria. Lo que no tiene Big Mouth y con lo que yo no contaba como espectador, es la actuación de Gillian Anderson ofreciendo una especie de Miranda Priestly pero en diosa sexual. Guarden todos los premios para esa mujer.

Anderson da vida a Jean Milburn, una terapeuta sexual, cuyo hijo vive atormentado por su particular labor y su espíritu libre. Por querer impresionar a una chica, el joven decide ejercer la profesión de su madre y convertirse en el terapeuta sexual de sus compañeros de escuela. El resultado es una historia muy refrescante que habla del sexo de manera directa, sin prejuicios, como siempre debió de haber sido.

Por supuesto, tiene su lado LGBT+. El mejor amigo del protagonista es un joven gay negro dispuesto a experimentar todo lo que su testosterona dicte. Emisiones como Sex Education ayudan a que las conversaciones sobre sexo entre sus espectadores se abran y entonces un aspecto tan natural de nuestras vidas salga de la oscuridad en el que lamentablemente vive. Sex Education es una serie liberadora, en momentos donde parece que la censura gana terreno.

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