Nada personal

Podredumbre policial

Pablo Ruiz Meza

Es urgente, para la gobernabilidad del estado, que autoridades le pongan un alto a la corrupción en las policías preventivas.

Son ya varios los elementos de tropa y mandos policiales, los involucrados en la protección de actividades ilícitas y son más los casos de coparticipación en delitos como el secuestro y robo de hidrocarburos a Pemex.

Fue en julio de 2015 cuando se puso al descubierto una red de complicidades de jefes policiacos con bandas de huachicoleros.

El Ejército Mexicano detuvo el 14 de julio de 2015 al entonces director general de la Policía Estatal Preventiva, Marco Antonio Estrada López, así como al jefe del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Estatal Preventiva (GOES), Tomás Méndez Lozano, por el robo de combustible.

Los mencionados ex jefes policiacos fueron los primeros casos de mandos de alto nivel involucrados con la delincuencia, era el gobierno de Rafael Moreno Valle y el titular de la SSP era Facundo Rosas.

Después de esta fecha, todo se ha descompuesto en la seguridad pública y huele a podrido en varias corporaciones municipales, penetradas y corrompidas por el crimen organizado.

Policías, mandos, secretarios y directores de seguridad púbica de varios ayuntamientos están relacionados con actividades delincuenciales, o protegen a células del crimen organizado.

Los casos más escandalosos son los de Palmar de Bravo, San Antonio Atzitzintla, San Martín Texmelucan, Amozoc, Chalchicomula de Sesma, Tehuacán y Acatzingo

Alcaldes, directores o secretarios de Seguridad, comandantes y tropa de las policías municipales han sido acusados, encarcelados o indiciados, pocos sentenciados, pero nadie quiere frenar esta “bola de nieve”.

La escalada de violencia ligada a la inseguridad pública por delitos del fuero común y de alto impacto ligados al crimen organizado, ha superado a las instituciones del Estado, y eso ya es muy grave.

pablo.ruiz@milenio.com

OPINIONES MÁS VISTAS