El desafío del pensar

AMLO y la salud del pueblo

Paulina Rivero Weber

Ingresar como paciente a cualquiera de los Institutos Nacionales de Salud es una de las posibilidades más anheladas y difíciles de lograr para cualquier enfermo. Porque en los Institutos de Cancerología, Nutrición, Enfermedades Respiratorias y Neurología labora la crema y nata de la medicina, pero ahí tiene prioridad la población más pobre: los que no tienen Seguro Social ni Issste.

Quien quiera puede darse una vuelta por las afueras de estos Institutos de Salud, y verá que los usuarios son, en efecto, los desposeídos, los marginados, los que ni trabajo tienen o si lo tienen, es eventual. Que alguien me explique porqué un gobierno que es para el pueblo y por el pueblo, reduce y hasta quita el presupuesto a estos Institutos o al IMSS, en lugar de aumentarlo.

La austeridad era para los gobernantes: supuestamente dejarían de darse lujos y de ser corruptos: hasta ahí íbamos bien. Pero ¿qué tiene que ver acabar con la corrupción con reducir el presupuesto para salud? ¿para qué quiere AMLO el dinero si no es para los pobres? ¿será que no sabe los que son los Institutos Nacionales de Salud?

Aún así, el Dr. Alcocer sí lo sabe y los conoce bien: es investigador emérito de esos institutos. ¿Cómo puede Alcocer no renunciar ante recortes presupuestales y ver de frente a sus colegas, con quienes ha ejercido de modo austero la medicina por años en estos Institutos? ¿Para qué manchar así una vida dedicada al servicio?

Recientemente el Dr. Raúl Cicero recibió la medalla al mérito académico en la UNAM. En su discurso dijo: “Nos piden que seamos austeros: nosotros, los médicos que laboramos en alguno de los sistemas de salud, siempre lo hemos sido: no podemos serlo más”. Jamás de debe reducir presupuesto al sector educativo ni al sector salud. Después de medio año y la renuncia de Germán Martínez al IMSS, AMLO declara que no habrá recortes. Hasta ahora, la lucha por la austeridad parece recargarse en los más pobres.

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