El desafío del pensar

Luto en la UNAM

Paulina Rivero Weber

La semana pasada falleció por una herida de bala Aideé Mendoza Jerónimo, alumna del CCH Oriente. De inmediato las averiguaciones acallaron rumores que parecían inculpar a sus compañeros: los diez alumnos presentes y el profesor dieron negativo a la prueba de rodizonato y coincidieron en sus delcaraciones: no se escuchó un sonido similar al de una pistola. La hipótesis de la pluma-pistola, se descartó: la bala de 9 mm. es de uso militar y al dispararse produce un estruendo.

La hipótesis de la bala perdida, al principio mal recibida, tomó fuerza cuando se supo que en la azotea de ese mismo edificio los peritos encontraron al menos 10 balas más del mismo calibre y marcas de balazos. Eso es terrible, pues Secretaría de la Marina está a 300 metros del CCH y tiene campos de tiro. ¿Qué hacen campos de tiro en medio de una ciudad? De comprobarse lo anterior, esos campos de tiro deberían desaparecer cuanto antes y la Secretaría de la Marina tendría que asumir toda la responsabilidad.

Lo único que sabemos con certeza es que a las 15:00 horas, estando Aideé sentada frente a la puerta que permaneció abierta toda la clase y cuya orientación da hacia la mencionada Secretaría, se quejó de un fuerte dolor y cayó después de escucharse “como si abrieran un refresco”. Por órdenes del profesor un alumno corrió al Servicio Médico del plantel, el cual brindó apoyo inmediato y llamó una ambulancia. Antes de que llegara ésta, Aideé recibió reanimación cardio-respiratoria y logró llegar al hospital, pero no sobrevivió; hacia las 16:35 el hospital informó que Aideé había fallecido.

El Dr. Enrique Graue, rector de la UNAM, insiste en que no está claro “de dónde provino el disparo, la trayectoria y las razones que pudieron estar detrás de esta tragedia”. Por eso, el expediente continua abierto y paralelamente la Comisión de Seguridad de Consejo Universitario acordó crear una subcomisión ex profeso para darle seguimiento al caso.

La triste realidad es que la inseguridad en que vivimos nos ha alcanzado y la UNAM, al ser parte de México, no puede permanecer como una isla de paz en medio de la violencia. ¿Podremos volver a vivir sin miedo en nuestro propio país?

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