A balón parado

Fue más difícil, pero ahí están

Rafael Ocampo

Pues no fueron series abiertas, agresivas, valientes, arriesgadas las dos de semifinales de la Liga Mx… Pero fueron dos buenos agarrones. Eso ni duda cabe. Intensas, tensas, dramáticas, haciendo honor a la Liguilla.

León y Tigres protagonizarán, por lo demás, la final más justa. La que enfrentará al número 1 contra el número 2 de la tabla durante el torneo regular. Pero llegaron sufriendo de verdad, pagando por el respectivo pase algo más de lo que se esperaba. O al menos más de lo que yo esperaba.

Sobre todo en el caso del León, que de forma espectacular se encaramó en el superliderato durante todo el torneo, se notó como nunca que su sistema de juego no era tan complicado de neutralizar. A su favor: apareció la zona defensiva de forma estelar. Justo la que no había lucido tanto.

Llegarán Tigres y León pues muy bien alertados, perfectamente movilizados como para entender que no van a ganar el campeonato si no se esfuerzan más de lo programado, si no se concentran en la firme idea de que lo que sucedió en la fase regular del campeonato ya fue.

El León deberá realizar una autocrítica profunda para encontrar qué es lo que dejaron de hacer para lucir tan inofensivos. Y de inmediato hacer del análisis un plan de trabajo que les permita mostrarse muy diferentes en los dos partidos de la final.

Tendrá que tomar muy en cuenta el estratega de este equipo, Ignacio Ambriz, que no tendrá al joven Macías (titular todo el torneo) y al veterano argentino Rubens Sambueza (expulsado anoche), que se perderá por sanción el partido de ida.

Muchos hubieran querido que en la final estuviera el América… Mejor rating televisivo seguro hubiera habido en todo el país, pero Tigres y León fueron los mejores equipos del campeonato.

Digo por ultimo lo que siempre digo antes de estos duelos: ojalá no se acobarden, ojalá salgan a ganar y no salgan a la cancha a no perder.

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