Vivir como reina y gastar como plebeya

El amor a los jefes

Regina Reyes-Heroles C.

En México confiamos en los líderes, nuestros empleadores, y las empresas. Ellos son los que nos llevarán al siguiente nivel, porque la confianza es un voto que damos a futuro, una esperanza firme de que algo sucederá como lo tenemos en mente.

Si en el mundo hay una confianza de 75 por ciento a ‘mi empleador’, en nuestro país se incrementa a 82 por ciento, según datos del Edelman Trust Barometer 2019.

“Lo que estamos esperando los mexicanos es que los CEO tengan una voz más fuerte, hablen más y tengan un liderazgo más atrevido”, me dijo Mariana Sanz, directora general de Edelman México.

De los 27 mercados medidos por Edelman, México es el país que más espera que las empresas tengan un buen desempeño y generen un cambio social positivo. La esperanza puesta en los CEO es igual de interesante: ocho de cada 10 dice que deben tomar el liderazgo en el cambio en vez de esperar a que el gobierno lo imponga.

Los mexicanos queremos y buscamos un cambio. Según el estudio, 93 por ciento de los encuestados denominados público informado, quiere un cambio; 86 por ciento dentro de la población masiva, también. No importa a qué grupo se pertenezca, ni siquiera dos mexicanos de cada 10 dicen que el sistema les funciona.

El Edelman Trust Barometer 2019 mide la confianza en cuatro instituciones. En lo que más confiamos en México es en las instituciones no gubernamentales, con 72 por ciento; le siguen las empresas (71 por ciento), los medios de comunicación (53 por ciento) y el gobierno (34 por ciento). En el mundo la constante es similar: el gobierno va al final.

Leyendo el estudio de Edelman no puedo dejar de cuestionar si esa confianza del consumidor —hoy jueves sale el dato más reciente— y que no ha dejado de crecer, no dependerá mucho de esta confianza depositada en la empresa y sus líderes, en esos que generan 52 por ciento del producto interno bruto (PIB), según el Inegi.

“México este año, espera mucho de sus empresas, confía que sean generadoras del cambio social y se metan en temas de discapacidad, género y medio ambiente”, me dijo Mariana.

La confianza, no obstante, no es un voto ciego porque se basa en la reputación. “La reputación es lo que se construye con el tiempo y la confianza es lo que pasa hacia adelante; la reputación sirve para generar confianza”, me dijo Mariana.

Los CEO, nuestros jefes, tienen una triple responsabilidad. La primera es liderar la empresa para que genere y empuje la economía. La segunda, cuidar la reputación de la empresa y de ellos. La tercera: asumir esta confianza que les hemos dado de que pueden ser los agentes de cambio.

Esta tercera es la que ojalá tomen como estandarte.

@vivircomoreina

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