Vivir como reina y gastar como plebeya

Mujeres, ¿y si regresamos a la casa?

Regina Reyes-Heroles C.

Emprender, dirigir, trabajar, competir, liderar y triunfar no es para mujeres.

Ganamos menos, tenemos puestos menos atractivos, es más difícil que nos financien un negocio y aún así, cuatro de cada 10 mexicanas trabaja, según datos del Inegi.

Regreso a los peros: 70 por ciento de los puestos laborales con mejores salarios están ocupados por hombres. La brecha salarial es de 34 por ciento, eso ganan más ellos en promedio por hacer el mismo trabajo. Solo dos de cada 100 de ellas son empresarias, emprendedoras o tienen un salario con ingreso alto.

De los 17 mil emprendedores en la Asociación de Emprendedores de México (Asem) solo 35 por ciento son mujeres, me dijo Juana Ramírez, una de las ocho socias fundadoras de la Asem. (En total hay 46 socios fundadores.)

Las barreras son de todo tipo. En el caso de las emprendedoras, está la del acceso a fondos de capital privado. “Si preguntamos a los fondos de inversión, el porcentaje de empresas lideradas por mujeres en las que han invertido, es mucho más bajo que aquellas en las que han apostado y que están bajo el liderazgo de un hombre”, me dijo Juana.

También hay barreras más complejas como que “nos cuesta creérnosla”, me dijo Juana. No pedimos aumento sobre la oferta original de nuestro sueldo: los hombres en promedio negocian un incremento de 4.3 por ciento, las mujeres de 2.7 por ciento, según el libro Women don’t ask de Linda Babcock y Sara Laschever. Además, no nos proponemos para el puesto hasta estar mucho más seguras que ellos de que podemos. Según McKinsey, cuando se ofrece una promoción a un hombre, este la toma si tiene 68 por ciento del conocimiento requerido para el puesto. Las mujeres esperamos a tener 95 por ciento.

Una más, heredada: “las mujeres tienen que cuidar a los hijos, ser responsables de la familia, de la casa y además –en su tiempo libre— ser emprendedoras, directivas o trabajar”, me dijo Juana. Para romper esta barrera las mujeres necesitamos una red de apoyo en la que están las parejas, las mamás, las amigas, las colaboradoras y también, espacios físicos como guarderías. A la barrera del hogar hay que sumarle la de los espacios físicos pues se eliminó el subsidio a las estancias infantiles y el presupuesto es de la mitad que el del 2018.

Confieso que estoy cansada. El panorama es muy desalentador. Por eso me gusta hablar con mujeres como Juana, que me dicen tranquilamente que vamos hacia adelante y que es un empujón más. Se trata, me dijo Juana, de creérsela, de aventarse; de no victimizarnos (estoy, acepto, querida lectora, cayendo en eso); y de ayudar a otras mujeres a lograrlo. Añadió: “Para las mujeres queda demostrar el doble”, pero… el éxito es dulce.

@vivircomoreina

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