Tiempo vivido

¿Y los mecenas?

Rodolfo Esparza Cárdenas

Un mecenas es la persona que contado con recursos económicos en demasía apoyan o protegen a un artista o científico o a una institución facilitando la realización de su tarea, en ocasiones con beneficios indirectos o por verdadera filantropía. Son figuras famosas las que en la edad media pertenecieron a los Medici quienes con su labor favorecieron la aparición del renacimiento europeo. 


Hoy siguen existiendo como ha sucedido a lo largo de la historia, aunque con nuevas formas como las fundaciones, quizá la más famosa fue la fundada por Nobel. Pero hay muchas personas más modestas que con frecuencia los encontramos formando parte de los patronatos de instituciones culturales o científicas. 

Desde luego hay pocas comparadas con personas riquísimas que no aportan ni un centavo a tan importante empresa. Por eso, no es difícil que sabiéndose de ellas sean invitadas a formar parte de varias instituciones y así los vemos participando en varios patronatos. 


Junto a ellos hay también simpatizantes que si bien no aportan dinero, si suman esfuerzos; son digamos promotores, algunos auténticos y otros simuladores para no ser mal vistos por las círculos de los poderosos. 


Estos cuerpos de patrocinadores son importantes porque coadyuvan a las tareas del Estado y de los gobiernos quienes tienen la obligación de promover la cultura y la ciencia, pero que a veces no tienen los recursos suficientes o bien se desatienden de estas tareas o las relegan a segundo plano. 


Pero siempre hay prietitos pues en ocasiones se desvirtúa su tarea de obtener fondos a través de donativos de amigos o de empresas comerciales o industriales capaces de colaborar o bien organizando eventos que permitan obtener fondos para sostener las labores de estas figuras destacadas del arte, la cultura o la ciencia y lo que hacen es que, aprovechándose de su lugar privilegiado en la comunidad, se forman en los primeros lugares para solicitar dinero a los gobiernos federal, estatal o municipal. Así se convierten estas personas o instituciones en falsos mecenas que hacen caravana con sombrero ajeno. 


De esta manera restan capacidad a los gobiernos de invertir en la cultura y la ciencia y lo que debería ser apoyo adicional se vuelve carga al erario público, incluso ganando espacios ya establecidos en lugar de construir nuevos. Ahí está la falsedad. 



r_esparzac@yahoo.com

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