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El que tiene duende

Rodrigo Ruy Arias

Navego por el youtube hasta toparme con un video que me retrae al mejor intérprete de flamenco que he conocido. Paco de Lucía interpreta su repertorio en la Casa de Almería, en Barcelona. Transmite la Radio y Televisión Española (rtve.es), en un lejano 1974.

De Lucía toca rumbas, panaderos, tarantas, en ocasiones solo, a veces acompañado del también guitarrista Ramón de Algeciras. Uno nunca va a dejar de admirar el duende que tiene Paco. Su naturalidad en la ejecución, su virtuosismo –esas escalas extremas-, y su emotividad.

Entre cada intervención, la cámara se centra en el conductor del programa que, ubicado entre el público, entrevista primero al vicepresidente de la Casa de Almería, don Gerónimo Terrés: -“¿Usted ya había escuchado tocar a Paco, Don Gerónimo?” “–Pues no señor y la verdad, por ser la primera vez, he quedado maravillado de este gran artista”.

“-¿Cree usted que la juventud de hoy se interesa por la guitarra y por el flamenco?”, pregunta después a un joven “–Bien (contesta), yo creo que la juventud se interesa hoy en día por todo lo que tenga calidad”. “-¿Cuál es su nombre?” –“Arcadio Estrada”.

“-Mientras estaba platicando entre el público, algunos me decían que parecía mentira que aparentara ser tan simple, tan fácil, poder arrancarle esas notas tan completas a la guitarra. Dicen los taurinos que es la difícil facilidad. ¿Usted qué opina?” Ahora pregunta a un hombre de edad madura, que con gesto de conocedor, responde: “-El año pasado escuché a Sabicas en el Congreso de Granada, pero a Sabicas se le veía preocupado por sus manos, preocupado por sus cuerdas, y lo hacía maravillosamente bien, estoy disfrutando que esa dificultad enorme que está sorteando Paco a cada momento, lo haga con esa pasmosa facilidad, que creo que es otra de sus cualidades”.

Hay quien nace con un don especial para el arte. Literatos, músicos, pintores, fotógrafos, escultores, actores, bailarines, que se expresan con esa “pasmosa facilidad” con que lo hacía Paco, porque tienen “eso” (tienen el duende o el demonio), que otros no poseen.

Ante el talento no hay engaño posible. Desafortunadamente, la política es el arte de la simulación. Muchos pintores o músicos talentosísimos por ejemplo, quedan eliminados de un concurso porque se dice (los hacedores de las políticas culturales dicen) no “alcanzaron el nivel exigido”.

¿No será que se oculta a los mejores en beneficio de los ganadores?

Hasta en quince con más música y recuerdos por compartir.

leverkhun1@outlook.es

@AlterRuy

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