Columna de Sara S. Pozos Bravo

Presunción de inocencia

Sara S. Pozos Bravo

El apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García es inocente. Lo hemos sostenido desde el primer instante en que conocimos de su detención y así se demostrará cuando se presenten las pruebas de la defensa del apóstol y, sobre todo, cuando el mundo entero se dé cuenta del circo mediático y el discurso de odio que el fiscal de California echó a andar contra el apóstol Naasón y contra la Iglesia La Luz del Mundo. A continuación algunos argumentos.

El fiscal de California ha cometido innumerables errores en el caso que nos ocupa. Primero, pidió fijar una altísima fianza –la más alta de la historia en California- contra un acusado. Al hacerlo, el fiscal violó la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica. ¿Qué razones tuvo para solicitar un monto de tal magnitud? Hacer parecer culpable a quien es inocente; sugerir que hay evidencia –que por cierto no ha presentado- cuando no existe ni una sola prueba de las acusaciones; linchar moral y mediáticamente a la persona del apóstol Naasón en lugar de garantizar un juicio justo. Al mismo tiempo, Xavier Becerra presumió que las finanzas de la Iglesia serían utilizadas para pagar la fianza del apóstol pero este mismo criterio nunca lo utilizó para fijar alguna fianza con algún clérigo católico acusado de pederastia, ¿por qué no lo hizo?

En segundo lugar, emitió opiniones personales que incitaron al odio, la discriminación y la persecución religiosa contra el apóstol de Jesucristo y contra La Luz del Mundo. Sin estar facultado para declarar si una persona es psicológica y mentalmente competente, el fiscal Xavier Becerra aseguró el prejuicio contra el acuso y, al hacerlo, contaminó el caso con toda la desinformación mediática que él mismo empezó a generar. ¿Cómo se van a garantizar los derechos de defensa si hoy mismo los medios de comunicación han condenado mediáticamente al apóstol Naasón?

En tercer lugar, ha reservado para sí los reportes de policía y demás información relacionada con el caso y el acusado que por obligación legal debería haber compartido con la defensa del apóstol de Jesucristo. ¿Por qué reservar esta información legal? ¿Por qué no cumplir con su deber legal?

Derivado de lo anterior, si alguien cree que el sistema de justicia penal en Estados Unidos y, específicamente en California, es garantía de un juicio apegado a los estándares internacionales de los derechos humanos, está muy equivocado. De entrada, los prejuicios a los que hemos referido por parte del fiscal de California Xavier Becerra, han pisoteado el principio de presunción de inocencia del apóstol Naasón, han ensuciado el procedimiento y, por supuesto, apuntan a olvidar que el inculpado es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. Y está en el fiscal la carga de la prueba.

Albert Einstein dijo una vez: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. Pero si algo debemos hacer en este momento es hacer visibles esos prejuicios, provenga de quien provenga.

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