Columna de Sara S. Pozos Bravo

¿Qué es la laicidad? (Primera de tres partes)

Sara S. Pozos Bravo

Ahora se ha puesto de moda opinar sobre la laicidad pero pocos, muy pocos, realmente saben y dominan su significado. En estas líneas intentaré recapitular algunos de los conceptos y definiciones en torno a la laicidad.

Sostengo que la laicidad es la condición mínima necesaria que nos permite a todos convivir de manera pacífica, en condiciones de igualdad y de no discriminación. En este mismo sentido, el doctor Pedro Salazar ha sostenido que “Un Estado laico es la condición institucional que permite a las personas ejercer su libertad de conciencia –ya sea para abrazar un credo religioso o para no abrazar ninguno- y, a la vez, garantiza que nadie sea discriminado o excluido por sus creencias personales. La clave reside en dos cuestiones fundamentales. Primero, el Estado no debe privilegiar a una iglesia sobre otras; segundo, las iglesias no deben colonizar el espacio público”. (El Financiero, 3 de marzo de 2019). El sociólogo Roberto Blancarte, en su libro Para entender el Estado laico, sostiene lo siguiente: “La laicidad, entonces, puede definirse de diversas maneras.

Es un tipo de régimen, que puede o no tener ese nombre, pero que esencialmente se ha construido para defender la libertad de conciencia, así como otras libertades que se derivan de ella (de creencias, de religión, de expresión, etcétera). Es una forma de organización política-social que busca establecer en la medida de lo posible la igualdad y la no discriminación. Se puede decir, de la misma manera, que es un instrumento jurídico-político que las sociedades han creado, particularmente las occidentales, para que la pluralidad pueda ser vivida de manera pacífica y armoniosa”. (pág. 7).

De estas tres primeras definiciones podemos ir considerando los siguientes elementos mínimos que integran o componen la laicidad: igualdad jurídica; no discriminación; garantizar la libertad de conciencia y de religión; así como una condición mínima o condición que todo Estado debe de tener. Estos elementos se conjugan entre sí para garantizar la convivencia social sin distinción ni exclusión.

Una definición un poco más técnica en términos jurídicos es la expresada por Michelangelo Bovero en su libro ¿Qué es la laicidad? Para él, el Estado laico se refiere a “… así como a los poderes públicos no les lícito intervenir en la esfera las convicciones íntimas de carácter religioso (o de cualquier otra naturaleza), a las asociaciones confesionales no les es lícito intervenir en el ejercicio del poder y las funciones públicas…” Bovero claramente escribe desde una concepción moderna dejando clara las dos esferas que no pueden –ni deben- mezclarse en ningún momento: la esfera de lo privado y la esfera de lo público. Volveremos más adelante a este tema.

Estos conceptos no han sido gratuitos. Nos remitiremos a los antecedentes históricos para entender cómo es que llegamos a estos puntos, a aquellos años en los que la iglesia hegemónica dominaba las conciencias y el poder político.

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