Columna de Sara S. Pozos Bravo

Twitter y el discurso de odio

Sara S. Pozos Bravo

El Dangerous Speech (discurso de odio o discurso peligroso) es el antecedente de los crímenes de odio. Cualquiera con un mínimo de cultura e historia lo sabe bien. El discurso de odio contra las minorías religiosas y grupos raciales ha sido el más recurrentes a lo largo de la historia. Este discurso es cualquier forma de expresión que incrementa el riesgo de actos de violencia contra los grupos minoritarios.

Susan Benesch acuñó el término de Dangerous Speech que ha sido referido por Twitter esta semana, en la que la red social anunció que se eliminarán los mensajes de odio contra grupos religiosos. Benesch ha analizado los discursos de odio y sus consecuencias en actos de violencia masiva en varias partes del mundo. Estos discursos tienen “sellos” o marcas. Una de estas marcas es que todo discurso de odio está impregnado de deshumanización porque al referirse “… a las personas como insectos, animales despreciados, bacterias o cáncer…” hace parecer la violencia como aceptable. Otra característica distintiva de este discurso de odio es decirle a las personas que enfrentan una amenaza mortal de un grupo minoritario o desfavorecido, lo que hace que la violencia parezca no solo aceptable, sino necesaria.

Vale la pena invertirle unos minutos a leer el trabajo de Benesch. He insistido en mis colaboraciones anteriores que todo el discurso de odio contra la Iglesia La Luz del Mundo y contra el apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín, proveniente del fiscal de California, y de la gran mayoría de los medios de comunicación masiva y electrónicos en México, contribuyeron de forma directa a incrementar la violencia en cuestión de días contra los fieles de la Iglesia.

Por eso es de reconocer lo que Twitter acaba de hacer en esta semana. Cuando un usuario reporte estos mensajes de odio, Twitter los eliminará. Lo mismo debería Facebook pero sobre todo, los medios de comunicación que siguen confundiendo el ejercicio de la libertad de expresión con un discurso de odio contra las minorías religiosas, porque la violencia se puede prevenir interfiriendo con el discurso peligroso de varias maneras: inhibiendo el habla, limitando su diseminación, socavando la credibilidad del hablante o inoculando a la audiencia contra ese discurso. 


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