Estado fallido

Los críticos de cine

Susana Moscatel

Escribo esto minutos antes de pasar toda la tarde y noche en la transmisión del Oscar que hicimos en MILENIO y antes de saber los resultados que, obviamente, para cuando lean esto ya serán noticia mundial. Pero aprovecho, antes del peinado, vestido, junta de producción, coordinación con redes sociales y repaso de todo el material que llevamos más de seis meses viendo, analizando, gozando y sufriendo, para tratar de reflexionar un poco del por qué hacemos esto año con año.

Somos un grupo muy particular, quienes nos dedicamos a cubrir cine en México, y algún día será más que divertido hacer una infografía de todas las especies de personajes que pululamos en esta selva de “opinión” que culmina cada año con los Academy Awards. En efecto, es una curiosa sociedad donde hay quienes se consideran la élite cultural de izquierda, los influencers, los académicos y los que estudiamos más cada año para la temporada de premios que para nuestro examen profesional. Sabemos bien, aunque las televisoras no quieran admitirlo, que es un amor de nicho. No es cine en sí, pero las cintas que suelen ser nominadas, año con año, y que le rompen la cabeza a los que quieren rating. Este año cuando me burlé un poco con alguien de Televisa respecto a que pondrían a competir el primer capítulo de la bioserie de Silvia Pinal durante lo que se supone será la hora final del Oscar, la respuesta fue: “Tienes razón, pero la verdad es que nunca, ni cuando fue el Oscar contra los TvyNovelas, nos han ganado en rating en la televisión abierta”.

Considerando que hasta 2016 yo fui parte de esa transmisión de Tv Azteca, quizás no me debería haber dado risa la respuesta, pero la verdad es que hay cosas en esta vida que no se miden en multitudes, sino en calidad. Esas son las que valen la pena. Y sí, son negocios, pero hasta los nichos de mercado, cuando tienen calidad, son más que redituables si no se hace como una versión de carnaval televisivo del pueblo.

Este año ocurrió algo increíble. La gran mayoría de los que nos dedicamos a esto, de alguna manera u otra fuimos invitados por nuestros compañeros a participar en sus nuevas formas de cubrir el Oscar.

Las grandes empresas ven esto, sobre todo en un año como éste y los pasados tres, con tantos mexicanos nominados, como una gran oportunidad de llamar la atención de la gente. De subir el rating. Nunca ha funcionado. Se los digo de primera mano. La gente que iba a ver la bioserie de la Pinal lo hará. Y tal vez se estará asomando a ver qué fue de Yalitza, Marina, Eugenio y Alfonso. Pero lo increíble no es eso. Es que hay algo para todos, y en esta ceremonia más que nunca. Claro que queremos que gane Roma. Sé de varios compatriotas que me dijeron: “No me gustó la película, pero quiero que gane, porque es mexicana”. Se vale. Pero este año creo que muchos de los que ganamos somos los que cubrimos la fuente. No por los escándalos, sino porque nos dimos cuenta de que no somos enemigos. No es el Mundial, como piensan algunos en las televisoras, es un nicho hermoso que hay que compartir. Y así se hizo. 


TWITTER: @SusanaMoscatel

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