La columna de Suzanne Offerman

¿Por qué EU está en guerra comercial con China?

Suzanne Offerman

Recientemente, la administración de Trump impuso aranceles al acero y aluminio, y poco después a las importaciones chinas. Sus políticas provocaron la condena de la mayoría de los agentes del mercado. En 20 años de experiencia es la única vez, que recuerdo, que los profesionales en corporaciones multinacionales albergaban opiniones tan fuertes, pero no las compartirían oficialmente o no podrían compartirlas con la administración.

Las empresas que no hablarían con la administración Trump sobre sus políticas comerciales y, específicamente, de las tarifas están en tres categorías: temieron enemistarse con partidarios de Trump, temieron convertirse en el tema del próximo tuit presidencial o temieron ser atacadas por gobiernos y clientes fuera de EU.

Considere una situación en la que una marca de EU protesta formalmente los aranceles adicionales sobre productos que produce en China y vuelve a importar a EU. Trump podría transmitir cómo esta marca “no apoya a los trabajadores estadunidenses” porque produce todo en China. Verdad o no, probablemente se vería afectada.

Ese daño no es la única consecuencia potencial, también puede afectar la cadena de suministro. Las firmas de EU han estado sujetas a aranceles de represalia, y algunas han experimentado una desaceleración repentina en la frontera tras la exportación, simplemente porque envían productos de marca estadunidense fabricados en China. No están dispuestas a arriesgarse.

He hablado informalmente con líderes del mercado que no han opinado sobre las tarifas porque necesitan hacer negocios en China y no quieren enfrentar los mismos desafíos que Ford y otros están enfrentando en las fronteras. Están sentados en el banquillo viendo cómo EU entra en una guerra comercial con sus socios comerciales, en lugar de dar consejos muy necesarios sobre por qué una guerra comercial no es buena para sus negocios específicos, revela Offerman.

La guerra comercial también ha llevado a consecuencias imprevistas para las compañías multinacionales que no emitirán su opinión. Una consecuencia mencionada con mayor frecuencia entre profesionales fue el aumento de la carga laboral para los departamentos de comercio internacional. Ahora tienen la tarea de mantenerse al tanto de los cambios de tarifas e informar cómo afectarán las cadenas de suministro y el costo de los bienes.

Las excepciones a la categoría “no compartiría” existen, aunque son raras. El CEO de Apple, Tim Cook, se ha reunido con funcionarios de Trump para evitar los aranceles punitivos que luego impuso a productos chinos. Aunque Cook no impidió unilateralmente una guerra comercial entre EU y China, la administración de EU ha acordado informalmente no aplicar aranceles a los iPhones fabricados en China.

Ahora definiré la categoría de “no se podría”, refiriéndome a aquellas compañías que no pueden dar una opinión a la administración, incluso si así lo desea. Se dividen, de manera en dos categorías: multinacionales donde las unidades de negocios no entraron en un acuerdo sobre las tarifas y asociaciones comerciales que incluyen miembros que no entraron en un acuerdo.

Considere el escenario de una firma siderúrgica con plantas en todo el mundo. Una unidad comercial puede querer las tarifas sobre el acero, mientras otra puede que no. O bien, una puede querer las tarifas de algunos productos de acero, pero no ciertos insumos. La siderúrgica no puede emitir una opinión porque existe una divergencia en su interior.

Desacuerdos similares ocurren dentro de las asociaciones comerciales, formadas por una miríada de intereses. ¿Cómo puede una asociación comercial dar una opinión sustantiva a EU sobre su política, cuando sus miembros no están de acuerdo con ella? Por lo tanto, muchas comentan solo sobre aspectos administrativos, más que sobre el contenido, o no lo hacen en absoluto.

Mi consejo para las multinacionales que producen bienes en todo el mundo es que hablen, que brinden asesoramiento sobre una mejor forma para que la administración de EU negocie un campo de juego nivelado. Muestren cómo una tarifa específica afectará su negocio. Recuerden que Trump se ha reunido recientemente con todos, puede estar dispuesto a reunirse con ustedes para hablar de comercio internacional. 

*Directora Global de Soluciones para Comercio Global de Thomson Reuters


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