Guanajuarte

Arte en pareja

Valeria Carrillo

Uno de ellos nació en Silao, Guanajuato, y pasó toda su vida en el estado; su pareja, vino de Alemania, pero cayó en el amor por su esposo y lo acompañó toda su vida, para finalmente, ambos dejaron un legado apreciado por la entidad. Ambos pintores de profesión, influyeron en su inspiración, pero el estilo y la habilidad de cada uno siempre fue original en sus obras.

José Chávez Morado, fue un artista mexicano con fuertes inquietudes sociales y con un gran impulso por la promoción cultural, quien desde temprana edad ya mostraba aptitudes artísticas, ya que perdió su primer trabajo cuando era niño por caricaturizar a su jefe y a los 26 años de edad, estando en Alaska, dibujaba con frecuencia a sus compañeros de trabajo.

No fue hasta 1931 que se dedicaría a instruirse en el arte cuando el gobierno de Guanajuato le otorgó una beca e ingresó en la Escuela Central de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, donde aprendió de grabado, pintura y litografía.

Pasó del pseudónimo Juan Brochas con el que hacía caricaturas para el diario La Voz de México a ser conocido como el gran crítico social en sus pinturas donde se retrata sin ningún rastro de inocencia o casualidad la realidad de los mexicanos en su época.

Olga Kostakwosky Fabricant, mejor conocida como Olga Costa, cuando era niña tuvo que emigrar con su familia a México debido a las ideas socialistas de su padre, lo cual causó un gran impacto en su vida debido al cambio cultural, aunque la artista se fascinaría mayormente por los colores tan potentes representativos de los mexicanos, los cuales después serían retratados en sus obras.

Olga decidió estudiar canto y piano en la Escuela Nacional Preparatoria, donde en una exposición se maravilló por las pinturas de Diego Rivera, por lo que decidió inscribirse en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, su fama no se daría hasta 1941 cuando comenzó a diseñar escenografías y vestuarios para el Ballet Waldeen, aunque después sería conocida por sus pinturas donde retrata los colores tan vivaces, la vida cotidiana, las costumbres y tradiciones de los mexicanos.

El arte siempre los unificó y ambos complementaban la obra del otro con inspiración por medio de la pintura, y en ocasiones, con los trazos de lápiz, pues tal como expresó en una ocasión José Chávez Morales: “desde que nos conocimos, nos hemos ido construyendo uno al otro, y aunque vemos el mundo pictóricamente de distinto modo, nos completamos”.

guanajuarte_milenio@hotmail.com



OPINIONES MÁS VISTAS