Guanajuarte

El juguetero Sshinda

Valeria Carrillo

El municipio que vio nacer a una figura importante de la música y de quien después incorporaría su nombre para ser nombrada oficialmente como Santa Cruz de Juventino Rosas, una vez más aportaría a nuestra historia del arte estatal a otra luminaria de un campo disciplinar que pocas veces es tomado en cuenta. Se trata del juguetero Gumersindo España Olivares, quien era mejor conocido en la región como “Don Sshinda”, ya que él mismo señalaba que era su nombre en otomí, pues el artesano guanajuatense fue criado en una familia de personas otomíes, de quienes aprendió no sólo esta lengua, sino también el oficio, sobre todo por parte de su padre, el también juguetero, Gabriel España Chavero.

El maestro España Olivares murió en febrero del año pasado y se dedicaba a la fabricación de juguetes hechos con barro, cartón y plantas silvestre, aunque posteriormente se dedicó a perfeccionar juguetes tallados en madera; los cuales, cabe recalcar, no contaban con baterías, cables eléctricos o luces, sino que se trataba de juguetes tradicionales hechos con alambres, hilos o ruedas; una tradición que viene desde la época colonial, donde los españoles daban el concepto y los indígenas lo fabricaban con materiales y colores locales.

Don Sshinda no sólo tomaba en cuenta la juguetería como un medio de subsistencia, pues también era importante para él preservar la cultura al transmitir historias sobre los inicios de Santa Cruz de Juventino Rosas, además de anécdotas otomíes; por lo que se le llegó a reconocer como un cronista importante del lugar; de igual manera, Gumersindo tenía amplios conocimientos en herbolaria heredados de su abuelo. Podría decirse que sumamos a la lista de polímatas guanajuatenses a un personaje guardián de cultura, tradiciones y conocimiento; una figura como la del maestro Sshinda, quien no simplemente estaba orgulloso de sus raíces, sino que su tierra también valora su memoria.

guanajuarte_milenio@hotmail.com

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