Guanajuarte

Popurrí de los grandes

Valeria Carrillo

Cuando llegó la noche,
en que cantó el trovador,
apareció la luna
y entró por la ventana,
las estrellas
pálidas y bellas
temblaban de amor
y sentí en mi pecho un fuerte latido,
después un suspiro
y luego el chasquido de un beso febril.

Cuando la luz del cielo
ilumina tu cara,
a veces escucho
un eco divino
y ahí, juntitos los dos,
pienso que tú y yo
podemos ser felices todavía.

Pensando en tus labios
me dio por cantar,
tan sólo por ti,
mi pecho amante
está rebosante de felicidad.

Mira mi alma dolorida
por el fantasma hiriente de mi cruel dolor;
tan sólo tus ojos divinos
cambian mis penas por dicha y placer,
une tu labio al mío,
estréchame en tus brazos
y cuenta los latidos de nuestro corazón.

Bésame quedito,
con tu boca loca fuente de ilusión,
quiéreme hasta la locura
yo te juro que no comprendo
por qué me fascinan tus miradas
y tus besos.

Me gustaría decir que soy capaz de construir versos cargados de sentimientos hacia cualquier persona amada, pero estas palabras son las de compositores guanajuatenses que marcaron un antes y un después en las composiciones musicales.

Este popurrí está hecho con fragmentos de canciones escritas por: “El Rey de la canción ranchera”, José Alfredo Jiménez, el cantautor que no sólo le dedicó melodías a su mujer amada, también a la vida y a la muerte; “La Madrona” de la canción, María Grever, quien se animó a romper estereotipos componiendo canciones románticas, pues tradicionalmente eran los hombres quienes profesaban el amor y desamor con la música; y, por último, este popurrí también se compone de algunas de las canciones que escribió el gran cineasta guanajuatense Joaquín Pardavé.

Sin importar las distancias, las épocas y géneros musicales por los que estos tres artistas estaban separados, no cabe duda que sus palabras cargadas de sentimientos muchas veces incomprendidos, se pueden unir para lograr un bello popurrí.

guanajuarte_milenio@hotmail.com

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