Escuela Libre de Derecho de Puebla

Canadá: El Verdadero Objetivo de Donald Trump

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Desde su campaña, el Presidente Donald Trump arremetió contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), atribuyéndole calificativos como el peor de los acuerdos comerciales de Estados Unidos o el más injusto de los tratados, donde el único perdedor había sido su país. Y desde el inicio del proceso de las negociaciones se observó cercanía con Canadá y lejanía con México.

Los ataques públicos previos se dirigieron a los actos ilícitos de mexicanos en la frontera, que llevaron a generalizar el ataque contra el país, generando un ambiente de encono y resentimiento en las relaciones bilaterales México-Estados Unidos.

Sin embargo, avanzado el proceso de negociación se acabaron las descalificaciones, y el hecho de las visitas constantes de los representantes mexicanos a la Casa Blanca y a la residencia personal del yerno del Presidente Trump, Jared Kushner, además de la suspensión de las pláticas con Canadá en lo que se negociaba con México, llevaron a advertir que había más entendimientos que diferencias.

El anuncio del 27 de agosto reveló dicha situación. México y Estados Unidos acordaban lo que perjudicaría a Canadá, la modificación del Capítulo XI, y XX y la eliminación del XIX, con lo que las inversiones en minería quedan desprotegidas y las controversias que nazcan de la práctica rapaz en precios, que sufren los canadienses en diversas industrias por las reservas y aranceles proteccionistas de sus propias mafias empresariales, afectan a su consumo local, encareciendo la exportación de los Estados Unidos a ese país.

A mayor abundamiento, es el acuerdo en la industria automotriz, que modifica el contenido regional de 62.5% a 75%, y el salario de 16 dólares americanos por hora en su producción, lo que pretende la reubicación de la industria que se movió a Canadá, en los Estados de Michigan y Ohio, mismos que son un sólido bastión electoral, clave para la victoria presidencial de 2020.

Esos acuerdos no impactarán a mediano y largo plazo a México (salvo las importaciones con China), pero son un fuerte golpe para Canadá, que llevan al primer ministro, Justin Trudeau, a variar el discurso, y de la mesa comercial lo traslada al tema social y político, con el objeto de distraer la encrucijada en que se encuentra ese país, de entrar en una guerra comercial con los Estados Unidos.

En esta historia quien pierde es Canadá y apela en consecuencia a la buena vecindad y a factores culturales e históricos que aproximan a esas naciones (salvo el francés, a excepción de Louisiana).

La estrategia del presidente estadounidense fue inteligente y lo próximo a presenciar es cómo se someterá Canadá, a proceso en el que hubo confianza y abandono por los negociadores canadienses, quienes prefirieron estar en Alemania e India, a prepararse para el golpe que les venía.

ROBERTO MENDOZA ZARATE

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