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Homosexualidad e hipocresía

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Hace unos días, se dio a conocer que se había despenalizado la homosexualidad en la India; después de 150 años de una ley británica con la que se castigaban los actos “contra natura” y se penalizaban con cárcel las relaciones entre personas del mismo sexo, el tribunal supremo de aquel país decidió anularla. ¿Será posible que, en esta altura de los tiempos, existan lugares en los que todavía ser homosexual sea un crimen? Lamentablemente sí. En más de 70 países es un delito y, al menos en 8, el castigo es la pena de muerte. Pero y ¿cuál es el caso de nuestro país? En México, ser homosexual no es un crimen; de hecho, en algunos estados de la república se ha legalizado el matrimonio igualitario e incluso se permite la adopción en parejas homoparentales. Sin embargo, según la ONG Transgender Europe, en el 2016 México se colocó como el segundo país con más asesinatos de personas de la comunidad LGBTI, apenas después de Brasil ¿Cómo se puede explicar esto? 


En el 2017, se levantó la Encuesta Nacional Sobre Discriminación 2017 (ENADIS), y tuvo como objetivo reconocer la magnitud de la discriminación y sus diversas manifestaciones en la vida cotidiana, profundizando en el conocimiento sobre quién o quiénes discriminan, en qué ámbitos de la vida se presenta este problema con mayor frecuencia y los factores socioculturales que se le relacionan. En la encuesta se encontró que, de la población mayor a 18 años, el 3.2% se declaró como bisexual, homosexual o lesbiana. De esa proporción, el 30% manifestó haber sido discriminada por algún motivo en los últimos 12 meses; mientras que, de la población heterosexual, la proporción fue de poco menos del 20%.

En la ENADIS, también se preguntó sobre cuánto consideraban se respetan los derechos en distintos grupos de la población. Los grupos en los que se aglutinaron más respuestas de “poco” o “nada” fueron los de las personas trans (72%), homosexuales y lesbianas (66%) y personas indígenas (65%). Es decir, que para la sociedad en general, los más vulnerables estarían representados por esos grupos. Por último, otro de los datos relevantes, es que dos de cada tres de los entrevistados justifica “poco” o “nada” que “dos personas del mismo sexo vivan juntas como pareja”.

En la India se despenalizó la homosexualidad al eliminar una anacrónica y estúpida ley británica. En México, al parecer, la tara, el prejuicio y la ignorancia siguen prevaleciendo incólumes, cobijados por una religiosidad mal entendida, una cultura liberal para unas cosas, pero conservadora en lo que le conviene y, quizá lo más importante, la incapacidad de aceptar la diferencia. 



Sergio.garza@iberotorreon.edu.mx

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