Columna de Verónica Ramona Ruiz Arriaga

Más preguntas que respuestas. El caso del Tuzobús y los asientos rosas. (Primera de dos partes)

Verónica Ramona Ruiz Arriaga

Es innegable el continuo cambio y el estado siempre transitorio de las soluciones aplicables a cada problema o situación social, sin embargo, esos cambios plantean el reto y la oportunidad de reflexionar.

Después de revisar la información disponible respecto a la modalidad de las dos unidades y de los asientos rosas del Tuzobús, la reflexión me ha dejado más preguntas que respuestas y quiero compartir mis inquietudes con ustedes amables lector@s.

Los primeros días de marzo de este año comencé a ver cómo iban cambiando en las 43 unidades del Tuzobús, seis asientos grises de la parte delantera, por un número igual de asientos rosas que incluían dos de los antes destinados a personas con necesidades especiales en razón de discapacidad, embarazo, tercera edad o por llevar un bebé en brazos. Eso me hizo pensar que tal vez iban a ser de uso preferente para el 54 por ciento de su público usuario que son las mujeres, pues aunque se ha insistido en la pertinencia de no asociar el color rosa con ellas y el azul con varones, suele mantenerse el estereotipo cromático.

El día ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer, se develó la incógnita mediante un aviso que apareció en todas las unidades de ese sistema de transporte. El aviso indica que la medida en rosa, apoya la política basada en el respeto hacia las mujeres para inhibir la violencia de género e invita a respetar esas unidades y asientos para el uso exclusivo de mujeres y menores de edad, a efecto de "que las mujeres se sientan más seguras, cómodas y libres de violencia" al viajar en el Tuzobús.

Las dos unidades pintadas de rosa son de las rutas Exprés 02 y 04 respectivamente y circulan de lunes a viernes en los dos turnos. Hacen en promedio 10 circuitos al día, sin un horario específico, por lo que es aleatoria la posibilidad de abordarlas. El fin de semana una de ellas es asignada a la ruta Paradora 05.

Antes de escribir esta columna -que gentilmente el Dr. Maximiliano Gracia me permitió publicar en este su espacio-, hice un breve sondeo entre el público usuario, vigilantes y supervisores y revisé las notas periodísticas del tema, para tratar de evitar el sesgo explicable en la percepción de una sola persona.

Luego de concluirlo, sigo teniendo tres dudas. La primera de ellas, es sobre la necesidad de esa medida; la segunda es si la misma medida aplicada bajo demanda, con buenos resultados en una urbe de las dimensiones de la Ciudad de México, es funcional en una ciudad como Pachuca, considerando su cultura y dinámica social; la tercera es sobre los principales factores que han dificultado obtener el efecto deseado con esa iniciativa.

Ésta es una ciudad media, donde aún se observan actitudes de un buen trato social, que en otras partes se han perdido. Cuando llegué a vivir a Pachuca, me gustó mucho advertir que los automovilistas usualmente ceden el paso a los peatones en las vialidades de baja velocidad y a veces, hasta en las de velocidad media. Eso habla de una población que empatiza con el otro, que entiende y respeta la necesidad ajena. La conducta indica lo que pensamos y sentimos y este comportamiento muestra más salud en su dinámica social que la de muchos otros lugares hasta de menor tamaño.

Como usuaria frecuente de la ruta troncal del Tuzobús, puedo decir que no he visto nunca que algún hombre se propase con una mujer en esas unidades y aunque debe haber casos, son excepcionales, pues el Mtro. Rufino León Tovar, Secretario de Movilidad y Transporte de Hidalgo, al hacer declaraciones sobre la implementación de las unidades y asientos rosas, ha dicho que es parte de las acciones para contribuir al bienestar de las mujeres por la conmemoración de su día y no por algún problema de convivencia.

Así lo confirma el hecho de que sus supervisores y vigilantes de distintas estaciones a quienes se les preguntó, negaron haber atendido algún incidente de esa naturaleza. Por todo eso, la pregunta relativa a si eran o son necesarias las unidades y asientos exclusivos para la seguridad de mujeres y menores de edad, tiene una respuesta negativa, más allá del deseo de ofrecerles cierta comodidad.

Todo eso, me hace pensar en las áreas de oportunidad que tiene el Tuzobús con una solución relativamente sencilla y de máxima utilidad para tod@s sus usuari@s, por ejemplo, que: las unidades alimentadoras y de la ruta troncal circulen con intervalos menos largos entre sí, especialmente en las horas valle y en fines de semana; fijen avisos cuando cambian sus paradas, en lugar de que dejen a su pasaje esperando y perdiendo la oportunidad de usar el transporte (como ocurre en la alimentadora de la central camionera por la noche); la información de sus pantallas se acerque más a la realidad, en lugar de anunciar el paso próximo de unidades que tardarán mucho más o no pasarán ya, por el horario; mantengan el servicio Exprés 02 hasta el fin de la jornada del Tuzobús, para mujeres, adolescentes y demás personas que salen de trabajar o estudiar entre las 21 y las 22 horas, pues de esa forma les evitan ir al centro y perder al menos 15 minutos más para llegar a tomar la alimentadora y luego a casa.

La próxima semana comentaremos el resto de las inquietudes que planteamos al inicio. ¡Hasta entonces!

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