De neblinas y Don Goyo

Consuelo Valle: “Las minifaldas revolucionarias…” 1968 (II)

Víctor Bacre Parra

El rector de la UNAM en 1968, Javier Barros Sierra, encabezó la marcha del 1 de agosto, que salió de CU -después de haber rendido honores a la Bandera Nacional y haberle puesto a media asta en señal de luto-, integrada con profesores y estudiantes del IPN, UNAM, Colegio de México, La Normal, CLETA, Chapingo, Iberoamericana, ENAH y de otras instituciones.

La marcha convocada para llegar al zócalo, sólo lo hizo a la confluencia de Insurgentes y Félix Cuevas donde tomó la avenida Coyoacán para llegar a Universidad y retornar a CU. La razón: las tanquetas, soldados, policías con pertrechos y carros de combate que, ante el asombro y temor de la ciudadanía de las colonias del sur (del Valle, Narvarte, y otras); esperaban a los manifestantes para impedirles el libre derecho de tránsito, de expresión y de manifestación, contenidos en la Constitución.

Posteriormente, Barros Sierra, encabezaría también, la “Marcha del Silencio” el 13 de septiembre, en la que más de 100 mil participantes esta vez sí llegarían al zócalo de la capital de México. Y, mencionaría en sus “Conversaciones” al responderle con firmeza a Gastón García Cantú: ¿Podría decirse que usted defendió en esos días el derecho de los jóvenes a disentir?, “yo diría que no sólo los defendí en ello, sino que, lo digo simplemente con realismo y prescindiendo de falsas modestias, les di un ejemplo al respecto, me manifesté públicamente como alguien que disentía de los actos y del estilo mismo del gobierno”. En el 68, Barros Sierra es el vencedor moral indiscutido (Animal Político).

Y, continuando con “La Historia de Vida” de Consuelo Valle Espinosa acerca del 68, nos aporta: “Diré que fuimos-somos 6 hermanos (digo somos, pues, a pesar de que 3 ya no nos acompañan, todos siguen viviendo en mi corazón). José Cosme, ingeniero textil, miembro del Consejo Nacional de Huelga, CNH, por Ingeniería del IPN. Miguel Eduardo Valle Espinosa (+) miembro del CNH por Economía de la UNAM. (María del Consuelo Valle Espinosa, militante de base por la Facultad de Ciencias de la UNAM). Sergio Octavio Valle Espinosa, miembro del Comité de Lucha de la Escuela de Ciencias Biológicas del IPN. Rubén Valle Espinosa (+) y Rogelio Valle Espinosa (+) que participaron muy poco en el movimiento”.

“De los 5 hermanos hay mucho que contar. Todos honrados y comprometidos con la lucha social y que han dado sus vidas porque México sea un mejor país. Pero en esta reflexión centraré las referencias en los acontecimientos del Movimiento del 68 a sus 50 años de distancia: Ingresé a la Facultad de Ciencias de la UNAM a principios de 1968 a la carrera de actuaría (después me cambié a la carrera de matemáticas) e inmediatamente me incorporé al “Nuevo Grupo” célula que luchaba por democratizar la sociedad de alumnos de la facultad”.

“La participación en el “Nuevo Grupo” cambió por completo mi visión del mundo ya que como soy la única mujer de seis hermanos, fui educada entre mimos y cuidados especiales. Con los compañeros, nos comprometimos en participar el 26 de julio en el acto que se realizaría en el Hemiciclo a Juárez, para conmemorar el inicio de la Revolución Cubana.

Llegué tarde y me dijeron algunos compañeros que me encontré que no había habido evento ya que hubo “broncas” y que a todos los dispersaron. Cuando llegué a casa mi mamá me contó que había habido una provocación y que los muchachos del Poli habían sido golpeados. Después, cuando llegaron mi hermano Rubén y Sergio, nos contaron que los granaderos los corretearon, que Pepe y Eduardo estaban en el Hemiciclo y que la FNET y los granaderos habían “reventado” el acto del 26 de julio”.

“Mi mamá me advirtió: ‘hija, por favor no te metas mucho en lo que está pasando, ya con tus hermanos tengo bastante, así que por favor participa, eso no lo puedo evitar, pero con mucha prudencia. Te lo pido como madre de una familia indomable’. Mi papá en secreto me dijo: ‘Adelante camarada caminante, pero cuidado mucho cuidado. Nuestra responsabilidad es cuidarnos mucho, pero mucho, porque solo así contribuiremos en mejorar las cosas’”

“Bien, con las recomendaciones de mis padres siempre en mi cabeza, todos los días asistía a la Facultad. Lo primero: a la Asamblea General donde nuestros dirigentes nos informaban de los acuerdos del CNH que se tomaban la noche anterior. En la misma asamblea se debatían los acontecimientos y se acordaba lo que después se llevaría al Consejo. Se planeaban acciones y se formaban las brigadas de información a la población. Me tocó ayudarle a Santiago Ramírez en la elaboración de carteles. A Betty Puga en finanzas, a Renán o Emilio en la elaboración de volantes. Cuando Gilberto Guevara Niebla o Salvador Martínez della Roca, “El Pino”, llamaban a constituir las brigadas, mi amiga Alicia y yo nos incorporábamos a las brigadas de mujeres”.

“¿Revolucionarias con minifalda? Poco se ha escrito de la participación de las mujeres en el movimiento, pero la verdad éramos las más activas. Salíamos a los mercados, nos subíamos a los camiones, repartíamos volantes, juntábamos dinero en unos botecitos que nosotras forrábamos y llegando a la Facultad, preparábamos comida con verduras y frutas que nos regalaban, para nuestros compañeros que se habían quedado trabajando. Juntábamos mucho dinero pues a la población le gustaba mucho que “chavitas ye ye” con sus lindas minifaldas lucharan por la democracia y por un país diferente.

“Asistíamos Alicia y yo a todas las manifestaciones. Un recuerdo que tengo muy presente es la llamada de atención que me hizo Gilberto Guevara para que callara y me comportara ‘solemne’ en la manifestación del silencio (pensé; ‘¿Sí pues, ¡Cómo no!, si yo platico hasta con las piedras y cuando camino parece que estoy bailando?’). Llegué tarde a casa ese día de la manifestación del silencio, mi mamá no se enojó pues la novia de mi hermano Eduardo, Rosa María, me acompañó y además estábamos muy contentas pues el ‘Búho’ pronunció el discurso más hermoso que yo he oído en mi vida: ¡Un discurso para la historia de México!”.

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