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AMLO y lo que enfrentará en Pemex

Víctor Hugo Durán

Octavio Romero Oropeza se estará convirtiendo, salvo un hecho muy extraordinario, en el nuevo director General de Petróleos Mexicanos a partir del 1 de diciembre, fecha en que tome posesión como Presidente de México Andrés Manuel López Obrador.
Estará administrando y sacando a flote la Empresa Productiva del Estado que en último sexenio vivió tanto su peor crisis económica (dicho por Enrique Peña Nieto, “se acabaron la gallina de los huevos de oro”) como también en cuestión moral y de imagen, ante casos de corrupción que se vieron involucrados.
Y entre todo lo que deberán de recuperar de este “gran monstruo” para hacerla más eficiente en sus procesos, mejorar la producción de sus plantas y competir con los extranjeros, están los recursos que se van en cuanto a las políticas comerciales, donde afirman involucrados, solo unos cuantos se benefician.
Todo empezó cuando se permitió que distribuidores atendieran a clientes de Pemex llevando diésel industrial y combustóleo, que nació en los noventas. En 1997 se creó el “Manual de Políticas Comerciales”, con Ernesto Zedillo. Al no obligar a tener instalaciones de almacenamiento, el señalamiento de coyotaje fue prosperando; nadie fiscaliza a las empresas que transportan hidrocarburos.
Aquellos que deseaban participar, afirman dueños de compañías desplazadas, se toparon con dos situaciones: en el oficio PXR-SC-GPDC-404-2014 de la gerencia de Políticas de Desarrollo Comercial, Pemex impone a clientes industriales 9 mil metros cúbicos de consumo mensual, cuando el promedio es hasta 4 mil. ¿Los favorecidos? Un grupo de distribuidores a quienes se le debe comprar.
Lo segundo, se dio en la administración de Vicente Fox, con César Nava de titular y Juan José Suárez Coppel en Finanzas. En el expediente CG-SPC-0492/2002 se confirma el aumento al descuento del precio en refinados para las distribuidoras; lo anterior, por encima de los oficiales.
Tan solo el combustóleo pasó de 22 pesos en el 2002 a $300 en el 2017, en tanto que el diésel industrial fue de 20 a 468 pesos. Al año, y como se va previendo en este 2018, son 2 mil millones de pesos que la exparaestatal les otorga en descuentos, sin revisar los beneficios.
Esta fuga de dinero se le está exponiendo a López Obrador, ahora que tiene en su agenda acabar con la corrupción y los privilegios indebidos, y esperan que sea de las principales encomiendas que solucione Romero Oropeza, y de tajo, acabar con estas prácticas.

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