El Pulso

“La voz del pueblo no es la voz de Dios”

Víctor Martínez Lucio

Hace siglos fue acuñada una frase que tiene lo mismo de antigua que de falsa: “La voz del pueblo es la voz de Dios”.

Pareciera un proverbio de la Biblia, pero el vox populi vox Dei no está en ningún versículo del Antiguo ni del Nuevo Testamento.

También lo atribuyen a autores como Nicolás Maquiavelo, ya que en los Discursos sobre la primera década de Tito Livio hay una cita parecida: “La multitud es más sabia y constante que un príncipe”; aunque también merodea la sentencia “nada es más vano e inconstante que la multitud”.

Ante tal ambivalencia, muchas son las etapas en la vida de la sociedad en que la voz ciudadana ha sido ignorada para poder hacer posible una forma de gobernar a los pueblos.

En nuestros días, a simple vista la Consulta Ciudadana representa ahora la gran oportunidad para el pueblo de tomar las riendas del gobierno.

Suena muy bien, si tomamos en cuenta que las acciones de unos cuantos hombres que ostentan el poder, son las que nos han traído hasta aquí; hasta un presente desafortunado para todos.

Hace un par de días, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador lanzó en el discurso la consulta ciudadana sobre el nuevo aeropuerto.

Más allá de lo que costaría echar abajo los contratos y el avance de obra, hay de entrada tres puntos importantes en esta consulta: el primero, que el Centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados para la Aviación de la Corporación Mitre calificó la opción de Santa Lucía contundentemente inviable.

El segundo punto importante es que para que dicha consulta sea vinculante deberá ser realizada en las próximas elecciones federales.

Pero el tercer punto parece el más importante. El ciudadano común o un alto porcentaje de los mexicanos no tenemos la información ni los conocimientos suficientes sobre aviación.

Una cosa es organizar mesas de debate técnico, en las que participan expertos, y otra pedirle al pueblo que ayude a tomar una decisión de ese tamaño.

Por eso cuando decimos que “la voz del pueblo es la voz de Dios”, tal vez debamos ser comprensivos y no ingratos con el Ser Supremo, no vaya a ser que un día de estos nos diga: “Y yo qué culpa tengo”.

victor.martinez@multimedios.com





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