M+.- A más de un año de que fuera entregado a autoridades estadunidenses, Rafael Caro Quintero enfrentó una nueva audiencia en la Corte Federal de Brooklyn. A sus 73 años, el cofundador del Cártel de Guadalajara enfrenta un arduo proceso judicial que podría dejarlo el resto de su vida en prisión.
Desde el asesinato de Enrique Kiki Camarena, agente especial de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), y hasta múltiples cargos vinculados al tráfico de drogas, sobre el también llamado Narco de Narcos pesan acusaciones por las cuales se han celebrado diversas comparecencias.
Si bien al inicio del proceso judicial no se planteó la posibilidad de una negociación por parte de su defensa legal con la fiscalía estadunidense, la suerte de Rafael Caro Quintero podría cambiar. De acuerdo con reportes del periodista Arturo Ángel para MILENIO, existen avances importantes para que el proceso penal iniciado en Nueva York en contra del septuagenario capo se resuelva con un acuerdo de culpabilidad, aquel aclamado recurso legal al que recurren líderes o miembros del organizaciones delictivas cuando comparecen ante la justicia estadunidense.
Rendirse ante autoridades estadunidenses quizá no sea suficiente para que Rafael Caro Quintero recupere su libertad, no obstante, sí podría ser clave para negociar mejores condiciones carcelarias para que cumpla su sentencia por la amplia trayectoria edificó y los múltiples cargos que pesan en su contra.
Si bien el cofundador del Cártel de Guadalajara aún no formaliza su declaración de culpabilidad, ésta no sería la primera vez que el apellido Quintero se plasmaría en un acuerdo de este tipo pues, existen otros casos de sus mismos familiares que han buscado acogerse a dicho recurso tras haberse involucrado en las mismas actividades delictivas que el Narco de Narcos.
El caso de El Cadete
Tras el fallo legal en agosto de 2013 que le permitió a Rafael Caro Quintero recuperar su libertad, su plan para regresar a su viejo y lucrativo negocio comenzó. Si bien el cofundador del Cártel de Guadalajara negó en múltiples ocasiones haberse vuelto a involucrar en actividades delictivas y pasó años escondiéndose de operativos federales que pretendían arrestarlo, en 2020 una serie de episodios violentos en Sonora anunciaba su regreso al hampa mexicano.
No fue casualidad sino la consolidación de una estrategia que empezó en 2017 y que tenía como objetivo arrebatarle a Los Chapitos del Cártel de Sinaloa territorios que 40 años atrás controlaba en Sonora: Caborca, Pitiquito, Altar, Puerto Lobos y Puerto Libertad.
De acuerdo con información difundida por InSight Crime, a través de los años la familia Quintero logró establecer una base social sólida en la región de modo que Caro Quintero vio en dos de sus primos los elementos clave para ejecutar su plan: Juan Pablo y Sajid Quintero Navidad.
A la organización recién creada se le conoció como Cártel de Caborca y, mientras Rafael Caro Quintero se ocupaba de sumar integrantes tanto a sus filas como a su brazo armado conocido como La Barredora 24/7, el segundo de sus primos -conocido también como El Cadete- tenía otros planes.
En octubre de 2017 Sajid Emilio Quintero Navidad se entregó a las autoridades estadunidenses en la garita de San Ysidro luego de que un mes antes fuera acusado formalmente ante una corte federal del Distrito Sur de California por cargos relacionados al tráfico de drogas y lavado de dinero.
Investigaciones del Departamento del Tesoro señalaban a El Cadete como el encargado de coordinar el transporte de toneladas de cocaína desde Sudamérica a través de México y hacia Estados Unidos, de modo que se encontraba sancionado por su Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) desde 2014.
Haberse rendido ante las autoridades estadunidenses tuvo resultados para Sajid Emilio Quintero Navidad en enero de 2018 cuando se declaró culpable de los cargos que pesaban en su contra ante la jueza Cathy Ann Bencivengo en el Distrito Sur de California.
"Quintero Navidad aceptó la responsabilidad por su papel como líder dentro de una organización de narcotráfico con sede en México, reconociendo que organizó el transporte y la distribución de cientos de kilogramos de sustancias controladas, incluyendo cocaína y heroína, para su importación desde México a Estados Unidos. Asimismo, admitió haber blanqueado miles de dólares estadounidenses, provenientes de la importación y distribución de drogas dentro de Estados Unidos y enviados de regreso a México", precisa un comunicado del Departamento de Justicia.
La sentencia de Sajid Emilio Quintero Navidad llegó en 2022 y fue a tiempo cumplido, de modo que, aunque el tiempo que duró su proceso permaneció recluido en Centro Metropolitano de Detención de San Diego, su fecha de liberación fue reportada como "desconocida" por el Buró Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés).
La negociación de Rodrigo Paéz Quintero
Otro de los Quintero en búsqueda de un acuerdo de culpabilidad es Rodrigo Paéz Quintero. El sobrino del Narco de Narcos fue acusado formalmente ante una corte federal del Distrito de Arizona de delitos como conspiración para poseer con intenciones de distribuir heroína, metanfetaminas y fentanilo.
A Paéz Quintero se le vincula también con las operaciones del Cártel de Caborca y con la disputa que sostuvo la organización delictiva para expulsar a Los Chapitos de Sonora. Conocido también como El R su arresto fue reportado en abril de 2023 en Zapopan, Jalisco. Desde entonces, el sobrino del Narco de Narcos ya contaba con una solicitud de extradición a Estados Unidos, misma que fue cumplimentada un año más tarde.
“La acusación formal alega que, en el año anterior a marzo de 2019, Paez-Quintero participó en al menos nueve operaciones de narcotráfico desde el puerto de entrada de Lukeville, pasando por Ajo, hasta Phoenix. Según numerosas fuentes públicas, Paez-Quintero es sobrino del capo de la droga mexicano Rafael Caro-Quintero, actualmente encarcelado”, informó el Departamento del Justicia.
Tras su llegada a Estados Unidos el panorama para Rodrigo Paéz Quintero era desfavorable. Los cargos que pesaban en su contra contemplaban penas máximas de prisión de por vida, así como multas máximas de 10 millones de dólares por lo que, una vez más, su rendición ante las autoridades estadunidenses vislumbraba como una opción viable.
Si bien los registros dan cuenta de la negociación de la defensa legal de El R con la fiscalía estadunidense, no ha trascendido la formalización o los detalles de dicho acuerdo, así como tampoco la sentencia dictada. Pese a ello, el Buró Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés) contempla la liberación del sobrino de Rafael Caro Quintero para agosto de 2028.
Ese mismo reporte da indicio de la negociación que Rodrigo Paéz Quintero pudiera tener con autoridades estadunidenses pues, aunque se precisa la fecha en la que sería liberado, se puntualiza que no se encuentra bajo resguardo del BOP, una circunstancia que es frecuente para aquellos detenidos que se encuentran en procesos similares como ocurre también, por ejemplo, en el caso de Ovidio Guzmán López.
Pese a la complejidad del caso, Rafael Caro Quintero y su sobrino y coacusado, Ismael Quintero Arellanes, podrían convertirse en los siguientes miembros del clan familiar en negociar con la fiscalía estadunidense no sólo la resolución de su proceso judicial sino su propio destino.
ATJ