El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se reconfiguró. El abatimiento de Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, y el arresto de Audias Flores Silva -El Jardinero-, dejaron vacantes en la cúpula de la organización delictiva que, poco a poco, han sido ocupadas por nuevos liderazgos.
Recientemente, el Departamento del Tesoro reveló el nuevo organigrama del también llamado cártel de las cuatro letras ubicando a Juan Carlos Valencia González alias El 03, JP o Pelón en la cima de la estructura criminal, no obstante, junto al hijastro del Mencho también ascendieron otros líderes regionales cuyas amplias trayectorias delictivas los llevaron al radar de autoridades de ambos lados de la frontera.
Uno de ellos responde al nombre de Julio César Montero Pinzón. Si bien por sus venas no corre sangre Valencia o Oseguera y había logrado mantener un perfil bajo, desde hace al menos una década sus operaciones criminales se volvieron claves para hacer del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) la organización delictiva de mayor expansión en el país pero, también, una de las más violentas.
Conocido también como El Tarjetas o El Chess, el Departamento del Tesoro lo ubica al mismo nivel que otros miembros de alto rango en el cártel como Carlos Andrés Rivera Varela, La Firma; Francisco Javier Gudiño Haro, La Gallina; y Julio Alberto Castillo Rodríguez, El Chorro.
Si bien cada uno de ellos desempeña roles específicos para la organización delictiva, la notoriedad que ha cobrado Julio César Montero Pinzón recae en su capacidad para estar al frente de operaciones que han financiado múltiples actividades criminales del CJNG, incluido el sicariato.
El Tarjetas: el cabecilla de los fraudes de tiempos compartidos
Entre el amplio portafolio criminal que abarca el Cártel Jalisco Nueva Generación existe una actividad delictiva que les ha permitido obtener múltiples recursos económicos: los fraudes de tiempo compartidos. De acuerdo con investigaciones de autoridades estadunidenses, detrás de los complejos esquemas de estafas y lavado de dinero se ubica Julio César Montero Pinzón.
el dato...¿Qué son los tiempos compartidos?
Los tiempos compartidos son acuerdos en los que varias personas pagan por usar el mismo lugar de vacaciones como, por ejemplo, un cuarto de hotel o una casa durante algunos días al año. No se compra como tal el predio sino solo el derecho a utilizarlo por determinado tiempo.
Desde 2011 autoridades detectaron la forma de operar de los fraudes de tiempos compartidos. Según reza en la acusación presentada en contra de El Tarjetas ante el Distrito Este de Nueva York, aunque dicho esquema fue operado en un inicio por individuos no afiliados a la organización delictiva, para el 2012 Julio César Montero Pinzón tomó el control de dicho esquema al exigir el pago de una cuota a sus operadores.
La estafa consistía en un plan de “pago por adelantado”. Los propietarios de los tiempos compartidos -muchos de ellos ciudadanos estadunidenses- recibían llamadas en las que se les solicitaba dinero a cambio de vender o alquilar sus tiempos compartidos con el pretexto de tarifas e impuestos y con falsas promesas de recibir dinero posteriormente. Pese a los pagos anticipados, los propietarios no recibieron los fondos prometidos ni recuperaron su dinero.
El fraude, a su vez, tiene tres subesquemas de estafa. El primero refiere a la venta o renta de los tiempos compartidos donde los propietarios aceptaban la oferta de supuestos agentes que les referían que tenían que pagar algunas tarifas por adelantado tales como comisiones de transacción e impuestos antes de recibir el producto de la venta o alquiler.
Como segundo subesquema se identificó el de un supuesto bufete de abogados que se ponía en contacto con las víctimas del fraude para ofrecerles ayuda y recuperar los fondos perdidos. Nuevamente, los falsos litigantes solicitaban pagos por adelantado para la liberación de las supuestas cantidades de indemnización. Ninguna víctima recuperó activos en relación a las supuestas acciones legales emprendidas.
Finalmente, en el tercer subesquema, colaboradores de la organización delictiva se hacían pasar por agencias del gobierno estadunidense o mexicano que, bajo la falsa promesa de que recuperarían sus fondos, les solicitaban a las víctimas anticipos para ayudarles. A pesar de realizarlos, ninguna de las personas afectadas por los primeros dos subesquemas recibió fondos en relación a los supuestos esfuerzos gubernamentales para recuperar su dinero.
"Desde aproximadamente 2012, en el marco del esquema de fraude de tiempo compartido, el acusado Julio César Montero Pinzón participó en la creación y gestión de una red financiera para recibir y blanquear fondos de las víctimas de dicho esquema, incluyendo la adquisición y el uso de cuentas bancarias de pagadores para recibir y blanquear dichos fondos", describe el documento judicial consultado por MILENIO.
La acusación presentada ante una corte del Distrito Este de Nueva York también refiere que El Tarjetas opera dicho esquema de fraude junto a su media hermana, Griselda Margarita Arredondo Pinzón, quien está al frente de la oficina central del CJNG desde donde se coordina a una red de call centers encargados de realizar las llamadas a potenciales víctimas de la estafa.
Además de la operación de centros telefónicos clandestinos, en el esquema de fraude de tiempos compartidos también se detectaron dominios de páginas web, correos electrónicos y contratos ficticios para crear la apariencia de que se trata de operaciones legítimas. Si bien las transacciones financieras se realizaban a través de contadores y pagadores que las operaban a través de compañías y bancos, las diligencias del Departamento del Tesoro descubrieron que también se llevaban a cabo a través de carteras de criptomonedas.
La acusación que pesa en contra de Julio César Montero Pinzón en la Corte de Brooklyn también señala que para llevar a cabo el esquema de fraude de tiempos compartidos El Tarjetas empleó violencia y amenazas, además de que parte de las ganancias ilícitas que obtenía eran distribuidas a otro miembro de alto rango del CJNG: Carlos Andrés Rivera Varela, alias La Firma.
El vínculo con La Firma y Los Deltas
Colombiano de nacimiento pero naturalizado mexicano, Carlos Andrés Rivera Varela fue identificado también por el Departamento del Tesoro como uno de los líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación que ascendió tras las caída de El Mencho y El Jardinero.
Junto a Julio César Montero Pinzón, el también llamado Firma, coordina aspectos del fraude de tiempos compartidos:
"En o alrededor de y entre enero de 2025 y mayo de 2025, uno o más pagadores transfirieron más de $39,000 en lo que los acusados JULIO CESAR MONTERO PINZON, GRISELDA MARGARITA ARREDONDO PINZON y CARLOS ANDRES RIVERA VARELA creían que eran fondos de víctimas de un esquema de fraude de tiempo compartido a cuentas bancarias mexicanas que habían sido identificadas por contadores", describe parte de la acusación que comparte con El Tarjetas y su media hermana.
Además de dichas operaciones financieras, Carlos Andrés Rivera Varela es identificado como líder de uno de los principales y más violentos brazos armados del Cártel Jalisco Nueva Generación: Los Deltas. Aunque el origen de dicha unidad sicarial se remonta al liderazgo de Armando Gómez Núñez, alias Delta 1, en los últimos años y tras el reacomodo dentro de la organización delictiva, su dirección quedó en manos tanto de La Firma como de Francisco Gudiño Haro, alias La Gallina.
De acuerdo con investigaciones de agencias de seguridad estadunidenses dicho grupo de pistoleros ha estado detrás de agresiones de alto perfil, tal fue el caso del asesinato del exgobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, pero también el atentado en contra de Omar García Harfuch, entonces titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) ocurrido en junio de 2020.
Tras el ataque al actual titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) fue arrestado José Armando “N” alias El Vaca quien, de acuerdo con reportes de inteligencia fue identificado como jefe de sicarios de La Firma quien, a su vez, entonces operaba bajo la coordinación de El Tarjetas.
“Montero Pinzón también es un presunto cabecilla de unidades de sicarios élites responsables por actos de violencia extrema y asesinatos de alto perfil que tienen acceso a armamento de grado militar”, apunta el boletín de búsqueda de Julio César Montero Pinzón emitido por el FBI.
A través de su esquema de fraudes, Julio César Montero Pinzón ha sido clave para financiar operaciones de tráfico de drogas y armas del Cártel Jalisco Nueva Generación. Convertirse en un engranaje fundamental en la maquinaria de la organización delictiva no sólo propicio su ascenso en el organigrama sino que también lo llevó a protagonizar una acusación formal presentada ante la Corte de Brooklyn al tiempo que el Buró Federal de Investigaciones ofrece una recompensa de 250 mil dólares por información que conduzca a la captura de El Tarjetas.
ATJ