Desesperación y angustia en la búsqueda de sus familiares

“Cómo no son sus familiares, ellos están muy en la concha”, dice María Teresa Gabriel Cabrera, quien pasó la noche de ayer y la mañana de hoy buscando a un familiar
María Teresa llegó al lugar de la explosión ayer entre las ocho y las nueve de la noche. | Elizabeth Hernández

Verónica Díaz

Lo que les indigna es la indolencia. “Cómo no son sus familiares, ellos están muy en la concha”, dice María Teresa Gabriel Cabrera, quien pasó la noche de ayer y la mañana de hoy buscando a un familiar. 

Jaime Briones Vaca, de 34 años, estaba en el ducto perforado de Pemex cuando sucedió la explosión en Tlahuelilpan, municipio de Hidalgo, y que ha provocado la muerte de 71 personas.

María Teresa llegó al lugar de la explosión ayer entre las ocho y las nueve de la noche. Logró ubicar a otros dos familiares, Sarai Estrada Rivas, quien está en un hospital de Tulancigo (aunque les han dicho que será trasladada a Lomas Verdes, en la Ciudad de México), y Luis Cabrera, quien está siendo atendido en Huichapan. 

Pero de Jaime no han sabido. Su desesperación es porque, aseguran, las autoridades no les han dado “una solución”. “Ayer nos dijeron que los iban a llevar (los cuerpos) al auditorio de Tlahuelilpan. Nos tuvieron ahí cuatro horas y no abrían. Hasta que se juntó la gente finalmente abrieron las puertas pero no había nada. ¿De qué se trata? Esto no es un juego”. 

También buscan a Marcos y su hermano. “Queremos una solución de saber dónde pueden estar. Queremos que mínimo nos dejen pasar a identificar los cuerpos porque no nos dejan”. 

Mientras tanto, y puesto que no quieren moverse del lugar de la explosión hasta encontrar a sus familiares, viven gracias a la solidaridad de la gente que vive en los alrededores. 

Nos traen cobijas, nos dan pan y café”, cuenta. 

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