Con máscaras y disfraces, mujer protesta contra la corrupción y la pederastia

Historia

Julia Klug, una mujer de 65 años, usa su creatividad para protestar contra los padres pederastas, el PRI y Donald Trump.

Julia Klug, una activista que ingenia y confecciona sus atuendos para manifestaciones. (AFP)

AFP

Máscaras de cerdo, una lupa gigante hecha con un tambor de costura, excremento de plástico y cientos de disfraces forman parte del acervo de Julia Klug, una mujer activista que ingenia y confecciona sus atuendos para manifestaciones variopintas desde hace más de dos décadas, motivada por su desgarradora historia.

A sus 65 años, esta mujer de firmes músculos y pelo cano corto, que ejecuta auténticas acciones artísticas por motu proprio en las protestas que considera "justas", se declara "una ciudadana comprometida con la justicia y las luchas sociales (...) que hace muchas cosas porque se haga conciencia".

Con sus provocativos atuendos, como uno al que llama "el de la monja puta", con el que denuncia a sacerdotes pederastas, Julia convierte cualquier manifestación, por más desangelada que sea, en punto de atracción para medios de comunicación.

Uno de sus atuendos se llama "Monja puta", con el que denuncia a sacerdotes pederastas. (AFP)

Hace poco hizo una lupa gigante y se vistió como detective privado en alusión a las acusaciones de espionaje gubernamental de periodistas.

"Hago todo tipo de imágenes con mi persona para llamar la atención de la gente", dice en "el museo" de su casa, como llama al salón donde tiene todo lo que ha usado en 22 años de activismo, incluyendo decenas de kilos de mantas con una infinita gama de leyendas.

En ese amplio salón, Julia guarda colgado el disfraz de tigre que confeccionó para participar en una marcha contra el otrora hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las últimas campañas presidenciales, en 2018.

La indumentaria se le ocurrió cuando escuchó decir al entonces candidato y hoy presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que si había fraude en los comicios alguien tendría "que agarrar al tigre".

Julia Klug protesta contra la violencia hacia periodistas. (AFP)

Detonantes

A Julia, nacida en Guatemala en 1953, la acompaña la tragedia desde que nació.

La activista, nacionalizada mexicana hace décadas, narra que su madre murió en su parto y su padre decidió regalarla a una familia que la violentó durante su infancia al grado de golpearla cuando reveló que el sacerdote del barrio la había violado.

Por eso la primera manifestación a la que acudió fue una de 1997 contra el ahora fallecido padre mexicano Marcial Maciel, fundador de la congregación católica ultraconservadora Legionarios de Cristo, denunciado por varios ex miembros de esa agrupación religiosa de violación sexual.

Julia Klug acudió por primera vez a una manifestación en 1997 tras la muerte del padre Marcial Maciel. (AFP)

Julia, que trata con mucha dulzura a cualquiera, dice que las manifestaciones más importantes para ella son las que denuncian al clero católico. Muestra orgullosa varios disfraces de Papa que con todo y báculo ha usado en varias ocasiones hasta en el interior de la Catedral de Ciudad de México.

Con el llanto atorado en la garganta, dice que sospecha que por sus férreos reclamos públicos a los sacerdotes católicos pederastas, el gobierno orquestó la muerte de su hijo, un joven piloto aviador de la Fuerza Aérea Mexicana que murió el 6 de octubre de 2010 al desplomarse la aeronave que piloteaba sobre el mar del puerto de Acapulco.

Antes y después de eso, Julia sostiene que ha recibido amenazas de muerte. Incluso dice que en 2007 el chófer del entonces cardenal mexicano Norberto Rivera la atropelló y le fracturó la columna.

Pero lejos de abandonar su activismo, Julia usa ahora la pensión que recibe del Ejército por la muerte de su hijo para seguir comprando materiales para sus creativos diseños.

Máscaras y disfraces de Julia Klug. (AFP)

Apenas el lunes 5 de agosto dedicó su más reciente representación a la "discriminación racial que ha promovido (el presidente estadunidense, Donald) Trump en Estados Unidos". Consideró que este mensaje discriminatorio está detrás del tiroteo ocurrido en un supermercado de Texas el 3 de agosto que dejó 22 muertos, incluidos ocho mexicanos.

Para esa ocasión, Julia se vistió con la bandera de Estados Unidos y un gorro como el usado por el grupo supremacista blanco Ku Klux Klan que ella elaboró, y frente a la embajada estadunidense apuntó inmóvil con un rifle durante un rato a una mujer recostada en el piso que lucía un traje típico mexicano, rodeada de ropa de hombre y mujer salpicada con sangre ficticia.

Julia Klug también ha protestado por el discurso de Donald Trump. (AFP)

A Julia, que a veces confecciona sus disfraces en una noche, no se le ve asomo de cansancio.

"Mientras las mierdas de los políticos corruptos y los pederastas siga existiendo, yo seguiré marchando", sostiene con una cálida sonrisa.

​EB

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