Sacerdotes: con bajos salarios y sin derechos para el retiro

REPORTAJE

El oficio sigue la tradición de servicio y disciplina, pero ahora cada vez con menos vocación y más carencias.
Seminario. (Monserrat Mata)

Monserrat Mata

Entre 10 y 15 años de formación es el tiempo que dedican los seminaristas para su preparación, periodo en el que no sólo se hacen llegar de conocimientos en áreas como filosofía, teología o el estudio de las Sagradas Escrituras, también obtiene una formación integral para que puedan ser la guía espiritual de una comunidad. 


Para muchos el trabajo que realizan tanto los sacerdotes formadores, como los primos seminaristas, quienes durante este proceso también adquieren nuevos hábitos, basados en el orden y la vida solidaria. 


Para Ricardo Talavera Pérez, uno de los seminaristas en formación, la inquietud por iniciar su formación surgió a la edad de 14 años, cuando su curiosidad por conocer más de la vida sacerdotal y religiosa le invadió a tal punto que lo llevó a una visita al Seminario. 


Desde entonces (más de 10 años en el Seminario), está inquietud se fortaleció, pues entiende su periodo de formación como un proceso tanto intelectual como humano, que se entrelaza de una manera integral. Ahora más que en otro momento, señala, la Iglesia no sólo requiere del conocimiento de muchas áreas, sino también de una formación humana, que atienda las necesidades espirituales de la comunidad. 



Para mí, mi proceso inició cuando tenía 14 años, realmente a mí me empezó a llamar la atención cómo vivían los sacerdotes, su manera de convivir con las personas, un estilo de vida feliz y eso a mí me motivó a entrar al Seminario. A lo largo de estos años que llevo, alrededor de 10 años, me he dado cuenta que Dios me está llamando al sacerdocio; veo que realmente hay muchos retos, actualmente la sociedad me exige a mi ser más honesto y sincero conmigo mismo”.


Su formación, añade, se da gracias a la participación voluntaria que nace de todos los feligreses de la diócesis, quienes con sus aportaciones le permiten a él y a sus compañeros acercarse aún más a Dios. 


El seminario es una institución de la Iglesia y como tal no es un organismo autónomo, por lo tanto los recursos que obtenemos para nuestra formación sacerdotal son dados directamente por la Iglesia; los fieles de las parroquias, los feligreses son quienes nos apoyan fundamentalmente para que nosotros continuemos con nuestros estudios hacia el sacerdocio”. 


Para hacerse de recursos adicionales para su formación, organizan diversos eventos, entre ellos una kermés anual, que ya se convirtió en una tradición del Seminario Diocesano de Toluca, que además de significar un apoyo para esta institución, también es “abrir” las puertas a toda la sociedad y tocar los corazones y conciencias. 


Esta actividades les ayuda para que conozcan nuestra vida, conozcan nuestro proceso de formación, cuáles son las actividades que nosotros realizamos en el día a día y también para que se comprometan a orar por nosotros”. 


A través de las limosnas y aportaciones de los feligreses, se hace posible la formación de nuevos sacerdotes, que ante lo convulso de la sociedad actual tienen cada vez más retos, como son el poco acercamiento que se tiene a cualquier religión, el escepticismo e incluso la insuficiencia; sin embargo, Ricardo subraya que cada una de esas pequeñas o grandes donaciones hacen que el compromiso en su formación sea cada vez mayor. 




Nos compromete como seminaristas a formarnos con mayor compromiso, entrega y a ser cada día mejores personas ante la situación que estamos viviendo actualmente en la Iglesia”. 


Dentro de estas tareas, durante este fin de semana, los seminaristas recibieron a aproximadamente 300 niños que cursan su formación catequética en la parroquia de la Divina Providencia, quienes pudieron conocer parte de lo que se hace al interior de la institución. 


Esto también va haciendo que conozcan el seminario, que conozcan a los sacerdotes, que sepan que este es también un camino de vida y que también es una opción para poder ser feliz”. 


¿Cómo es un día en el Seminario?

Un día en la vida de un seminarista inicia en punto de las 6:00 de la mañana, hora en la que habitualmente despiertan para posteriormente asearse y cambiarse; posteriormente se dirigen a la capilla, donde desde las 6:20 y hasta las 8:00 horas realizan sus oraciones y la celebración de la misa.

Una ver que concluye la celebración eucarística, se dirigen a tomar el desayuno y aproximadamente a las 8:30 de la mañana realizan los aseos de la casa, como en cualquier hogar, para comenzar a las 9:00 con su formación educativa; sus clases terminan a las 14:00 horas.

“Hay diversas etapas en el Seminario, desde los que están en la preparatoria, digamos, los que estudian la licenciatura en Filosofía o los que estudiamos Teología, que es la última etapa de la formación”.

Después de clases, los seminaristas toman sus alimentos, para que a las 14:30 estén listos para realizar algunos trabajos manuales, como pueden ser pintura o jardinería. Como parte de estas tareas, quienes se preparan para ser próximos sacerdotes, también cuentan con un pequeño invernadero donde cultivan hortalizas, además de algunos animales de granja.

Para las 3:30 de la tarde, los alumnos de esta institución practican algún deporte, ya sea fútbol (cuentan con una cancha para ello), basquetbol, frontenis y voleibol; a las 16:30 nuevamente tienen un tiempo para el aseo y baño y así prepararse para un periodo de estudio que va de las 17:00 a las 19:00 horas.

Una vez que concluyen estas tareas, llevan a cabo el Rosario y las Vísperas; a partir de las 20:00 horas cenan, a las 20:30 tienen unos minutos de relajamiento y a las 21:00 horas acuden a otro momento de estudio.

“Desde el Seminario Menor, que es la preparatoria, se estudia el inglés, el latín y el griego. Durante la formación del Seminario Mayor, también hay algunas posibilidades de aprender algún otro idioma como el francés, italiano, así como perfeccionar el latín griego y hebreo que son las lenguas de la Sagrada Escritura”.

Además de éstas áreas, durante la formación sacerdotal, los alumnos también cursan algunas materias como Sagradas Escrituras, Cristología, Teología Dogmática, Teología Moral, entre otras como pueden ser incluso Psicología.

“El Seminario tiene varias etapas, desde el Seminario Menor que son jóvenes que después de secundaria ingresan a la institución o después de la preparatoria o alguna licenciatura, también ingresan a un curso del seminario menor, que es el equivalente a un bachillerato, para aquellos que ya concluyeron una licenciatura, pueden realizar un curso propedéutico o de nivelación integral, una vez que lo concluyen ingresan al siguiente grado, donde reciben la sotana, pueden realizar los estudios de Filosofía o en Teología”.


Para el curso 2018-2019 ingresan 40 seminaristas


En el curso recientemente iniciado, el Seminario Diocesano de Toluca recibió a aproximadamente 40 sacerdotes; sin embargo, al transcurrir su formación, este número desciende considerablemente. 


Ricardo Talavera recorda que inició su formación hace diez años con un grupo de al menos 42 compañeros, de los cuales permanecen en la institución ocho estudiantes, es decir, la deserción fue de aproximadamente 80 por ciento. 


Yo invitaría a los jóvenes que tienen esta inquietud a que no se vayan con lo que las otras personas puedan decirles respecto al sacerdocio, el seminario, sino que se animen a conocer, que hagan la experiencia de venir un día, de conocer a un seminarista, de convivir con él, para que puedan darse cuenta realmente, porque muchas veces la realidad no es como la pintan, es una gran experiencia”. 





Déficit de sacerdotes en la Diócesis de Toluca


La Diócesis de Toluca conformada por municipios como Toluca, Lerma, Almoloya de Juárez, Villa Victoria, Ixtapan del Oro, Temascaltepec, San Simón de Guerrero, Valle de Bravo entre otros, cuenta con 178 sacerdotes, quienes atienden 140 parroquias, lo que en suma representa una población de alrededor de 2.6 millones de personas, de las cuales, 87 por ciento profesan la religión católica, es decir, por cada 11 mil habitantes de esta región existe un sacerdote.




Una vocación con grandes retos


Cabe señalar que de acuerdo con datos de la Fraternidad Sacerdotal (Fratesa), organización civil ligada a la Arquidiócesis de México, la vocación sacerdotal aún tiene varios retos que enfrentar, ya que en la mayoría de los casos, el salario y honorarios de los sacerdotes está directamente ligado a la región y servicios que se presten, sin que exista un tabulador que especifique el cobro por jornada laboral. 


Según esta organización, los sacerdotes deben enfrentarse también a largas jornadas de trabajo, a mantenerse disponibles para atender casos de emergencia y pese a sus largos años de prestación académica, no siempre sus salarios corresponden a sus necesidades. 


Otro de los temas que pone bajo el análisis la Fratesa, es el referente a servicios médicos y a fondos para el retiro, ya que a pesar de que existen varias comisiones al interior de las Diócesis, una vez que llega el retiro o enfermedad los sacerdotes regresan al cuidado de sus familias, con pocos o nulos recursos. 


Para el caso de la Diócesis de Toluca, este tipo de apoyos se da a través de la asociación religiosa Obra de Clérigos en Ayuda Solidaria (OCEAS), que deriva de la Conferencia del Episcopado Mexicano; para cubrir los gastos de tratamientos médicos y de otro tipo de aquellos sacerdotes que han dejado el servicio, debido a una enfermedad o su retiro realiza también diversas colectas. 


Se ha estado apoyando, en todo lo posible a nuestros hermanos sacerdotes enfermos. Sin embargo, en varios casos los gastos médicos mayores de algunos sacerdotes supera notablemente la suma prevista por el OCEAS. Por este motivo nuestro Señor Obispo, Mons. Francisco Javier Chavolla Ramos, nos llama a continuar apoyando al fondo sacerdotal para hacer frente a este tipo de urgencias pastorales”, se lee en la Circular 09/ 2018, con fecha 13 de mayo de 2018, emitida por esta Diócesis. 


Del mismo modo, a través de diversas colectas, el Seminario Diocesano de Toluca se hace llegar de recursos para garantizar la formación de los nuevos sacerdotes.






LC

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