"Pedalear" por salud, diversión y ahora... trabajo

Historia

William Alberto es uno de los cerca de cien jóvenes que se inscribieron a la aplicación de Uber Eats para obtener ingreso mientras recorren la ciudad en su bicicleta.
Algunos alternan su trabajo ya sea con motos o con bicicletas, aunque la mayoría no usa motor. (Óscar Wong)

Luis Carlos Valdés de León

William Alberto de la Torre Guevara de 23 años de edad, es uno de los más de 80 jóvenes que en La Laguna se han unido al concepto de reparto a domicilio de alimentos Uber Eats. 

Él tiene ya dos años desplazándose en bicicleta, sin embargo, fue hace un mes en que, además del ejercicio que realiza con esta actividad, decidió obtener ingresos económicos con la entrega a domicilio de alimentos y se inscribió en este programa. 

“Esta es una forma de ganar dinero como de hacer ejercicio, dejar de andar en camiones, moto o en carro, además que se fomenta el deporte, si gana uno dinero, nos pagan por hacer ejercicio, en lugar de que nosotros paguemos por ir al gimnasio, creo que es una buena aplicación tanto para el comensal como para uno como repartidor”. 

En este momento, William dedica su tiempo a ser repartidor de comida.

Su vida laboral comienza desde las 11:00 de la mañana y termina hasta las 08:00 o 09:00 de la noche, además, la oportunidad de trabajar con esta aplicación le ha permitido trasladarse a colonias que no visitaba normalmente.

“He andado tanto en El Fresno como en El Tajito, en la Ampliación Los Ángeles, he conocido muchos restaurantes que no sabía que existían y colonias que generalmente no tenía por qué visitar”, contó en una parada momentánea realizada frente a Plaza Cuatro Caminos.

Pero para quien previamente trabajó como empleado en la Presidencia de Torreón, formar parte del equipo de Uber Eats, le ha permitido formar una “nueva familia” con la que está conviviendo de manera sana y amigable.

“Somos más amigos, más familia, se va creando una conexión entre el cliente y nosotros, algunos usamos bicicletas, otros utilizan la motocicleta, a todos nos pagan lo mismo, independientemente del vehículo que utilicemos”. 

Mientras espera que le caiga un reparto, pedalea constantemente por cubriendo diferentes rutas, sobre todo aquellas en donde hay una importante oferta gastronómica, así como donde se encuentran las diferentes zonas residenciales y de oficinas de la ciudad. 

“Ahorita ando libre, pero luego suena la alerta y me dirijo al restaurante. Mientras ando por bulevar Independencia, Fresno o para la Colón, El Campestre, son varias rutas. Yo vivo por la avenida México, así que no me queda muy lejos”. 

Según explicó, el pago se da por pedido y depende de la distancia. Hay de 20 hasta 60 pesos, también salen algunos viajes cuyo pago es en efectivo y ahí es donde Uber quita la comisión que le toca a él.

La mochila que portan en la espalda color verde fosforescente, está preparada para mantener frío o caliente la temperatura de los alimentos, también cuenta con porta vasos para colocar las bebidas o las malteadas y el comensal no tenga ninguna molestia al momento de la entrega.

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