“Los futuros agrónomos deben estudiar más sobre las abejas”

Agustín Romo

Empezó sembrando en el jardín de su casa y hoy lleva sus productos del campo mexicano hasta los exigentes mercados de Estados Unidos y Japón.
Mitad maestro, mitad agricultor: el ingeniero Agustín Romo en su oficina de Hermosillo (Sonora). (Foto: José Elías).
Melón del tipo Honey Deu. (Foto: José Elías)

Milenio Digital

Por José Elías

La historia de Agustín Romo es una semblanza que integra la pasión de un hombre que sabe de campo, el conocimiento recopilado en más de treinta años de experiencia y la generosidad de compartirlo en las aulas de la Universidad de Sonora a los futuros profesionales de agronomía. “Cuando era niño comencé a sembrar vegetales y frutos en el patio trasero de la casa de mis padres. Me sentí maravillado por contemplar la vida en el crecimiento de esas plantas que sembré con esperanza”, recuerda.

Luego decidió dedicar su vida a lo que aprendió en esas primeras técnicas empíricas en jardines de familiares. “Mientras era estudiante universitario, tomé un par de materias sobre apicultura; las abejas atraparon mi atención y junto con un par de amigos decidimos comprar diez colmenas. Cuando el maestro vio las picaduras que nos dieron nuestras abejas nos dijo que seríamos excelentes apicultores por el aguante a los dolores e hinchazones”.

Perfil. Agustín Romo Ayala.

LUGAR

Hermosillo, Sonora

Producción

Calabaza, sandía y melón

Apicultura

500 colmenas

“Debemos hacer hincapié en la necesidad de incluir en la enseñanza universitaria mayor y mejor formación en materia de apicultura”.


Curadas las heridas comenzó el negocio: algunos agricultores cercanos comenzaron a rentarles sus colmenas para polinización, una actividad que aumentaba en cada temporada. “Los treinta años que tengo dedicados al campo he alternado el gusto por la agronomía y la apicultura. Hoy tenemos unas 500 colmenas con poblaciones de 80 a 100 mil en cada una y las usamos sólo para polinizar nuestros campos”, explica Romo.

Además de la Apícola JAM y los agroquímicos JAM, este productor dedica buena parte de su tiempo a Corporativo JAM, que en la capital sonorense cultiva 60 hectáreas de calabaza, 100 hectáreas de sandía y otras 100 de melón del tipo Honey Deu con los más altos estándares de calidad probada para exportación.

Con un ojo en el campo y el otro… 

“A mí me gusta ir por lo menos una vez a la semana a ver a nuestros distribuidores en la frontera y hace no mucho me encontré con una situación complicada”, explica Romo y soltó una anécdota: uno de sus clientes recibió un reclamo desde Nueva York de una mujer que había comprado una sandía del tipo mini “sin semillas” de los campos de JAM. Era una llamada telefónica que puso en el altavoz y la queja era genuina: había encontrado tres semillas en la sandía.

Fue el propio Agustín Romo quien le explicó que efectivamente, ese cultivo fue hecho con el tipo adecuado para un fruto sin semillas, pero que había factores como el estrés por temperatura (tanto calor como frío) o el exceso de agua que hacían patente la naturaleza del fruto por buscar la reproducción. Esas semillas no van a dar fruto, por este motivo decidieron incluir en la ficha técnica de este tipo de sandías como “seedless” (sin semillas) ya que la norma para exportar les permite menos de nueve semillas por fruta.

-“¿Le gustó, sin embargo, el sabor, el aroma y la textura de su sandía?”, preguntó con interés a la clienta ofendida y ella dijo que sí, y que volvería a consumir de sus mini sandías.

Mucho del resultado nuevamente depende de sus primeras socias, las abejas.
“Debemos hacer hincapié en la necesidad de incluir en la enseñanza universitaria mayor y mejor formación en materia de apicultura para los futuros ingenieros agrónomos”, afirma.

Agustín Romo lidera un grupo importante de ingenieros agrónomos dedicados a compartir técnicas integrales, proveer de semillas, agroquímicos y todo lo necesario para una cosecha exitosa, siempre cuidando las abejas y el medio ambiente. Ellos han diseñado esquemas de negocios exitosos y aprendizajes del mercado para que sus clientes no sólo cumplan con la calidad requerida en el producto, también que cuenten con herramientas financieras para traer bienestar y progreso al campo mexicano.

“Mientras era estudiante universitario, tomé un par de materias sobre apicultura y las abejas atraparon mi atención”.

Agustín Romo Ayala

Agrónomo y apicultor

Antes de terminar la entrevista saca del cajón de su escritorio un recorte de periódico -que a juzgar por el color del papel era antiguo- y leyó con la voz modulada de un docente lo que ha sido un mantra en su vida: “un maestro es alguien que te pone como ejemplo su propia vida, aunque no por arrogancia sino como algo inevitable; alguien que te enseña a futuro las verdades de tu profesión.”

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