La decisión de PlayStation de dejar de fabricar videojuegos en formato físico a partir de 2028 ha abierto un intenso debate que va más allá de la industria del entretenimiento.
Aunque la medida podría reducir el uso de plásticos y otros materiales empleados en discos y empaques, organizaciones ecologistas advierten que el impacto ambiental no desaparecerá, sino que simplemente cambiará de forma.
Para expertos en sostenibilidad, el abandono del formato físico responde a una tendencia de consumo que ya domina el mercado, pero también plantea nuevos desafíos relacionados con el consumo energético de los servicios digitales, la generación de residuos electrónicos y la desaparición de prácticas como la reventa o el préstamo de videojuegos.
Sony presentó el cambio como una evolución natural impulsada por las preferencias de los consumidores. Los datos respaldan esa tendencia: mientras en 2013 apenas el 10% de las ventas de videojuegos para PlayStation correspondía a descargas digitales, al cierre del año fiscal 2025-2026 esa cifra alcanzó el 85%. En ese periodo se comercializaron poco más de 11 millones de juegos físicos frente a 74.6 millones de copias vendidas en total.
¿Por qué ecologistas cuestionan el cambio al formato digital?
Para Greenpeace, la desaparición del disco físico no representa una solución definitiva al problema ambiental.
María Prado, responsable de Energía y Clima de Greenpeace España, explicó que la reducción de discos ópticos supone una disminución de ciertos residuos, pero al mismo tiempo incrementará la dependencia de enormes centros de datos encargados de almacenar y distribuir videojuegos digitales.
"No soluciona el impacto ambiental sino que lo traslada", señaló la especialista, al advertir que el crecimiento del almacenamiento en la nube implica un mayor consumo energético y de recursos para mantener operativos los servidores.
La organización también critica que PlayStation mantendrá en tiendas físicas las cajas de algunos videojuegos, aunque en su interior solo incluyan un código para descargar el título.
Desde su perspectiva, esto implica seguir utilizando plástico, cartón, transporte y embalajes sin ofrecer realmente un soporte físico al consumidor.
Los servidores también tienen un costo ambiental
Otro de los puntos que preocupa a Greenpeace es el crecimiento de la infraestructura digital necesaria para sostener millones de descargas y bibliotecas virtuales.
La organización considera que existe poca transparencia sobre el impacto ambiental de los grandes centros de datos, cuyo funcionamiento requiere enormes cantidades de electricidad, sistemas de refrigeración y recursos naturales.
Además, advierten que buena parte de esa infraestructura se encuentra en países donde los impactos ambientales y sociales pueden ser mayores, lo que, aseguran, traslada parte de la carga ecológica hacia otras regiones del mundo.
¿Qué pasa con los videojuegos físicos?
Más allá del aspecto ambiental, la desaparición del formato físico también modifica la forma en que los jugadores consumen sus videojuegos.
Con una copia digital, los usuarios ya no pueden prestar fácilmente un juego, revenderlo, intercambiarlo o conservarlo como pieza de colección, ya que el acceso depende de una licencia vinculada a una cuenta digital.
La cadena Game España criticó esta transición al considerar que reduce la libertad del consumidor para decidir cómo disfrutar de los títulos que compra.
Para Greenpeace, esta pérdida también tiene un componente ecológico, ya que desaparece la posibilidad de reutilizar un mismo producto entre varios usuarios, una práctica asociada a la economía circular que permitía alargar la vida útil de cada videojuego antes de convertirse en residuo.
Aunque el formato digital continuará ganando terreno en los próximos años, el debate abierto por PlayStation muestra que la reducción de plásticos no necesariamente significa una menor huella ambiental, sino que el impacto puede desplazarse hacia otras áreas menos visibles, como los centros de datos y el creciente consumo energético que sostiene el entretenimiento digital.
jk