Dos chinos llevan cien días varados en aeropuerto de Taiwán

Liu Xinglian y su amigo Yan Kefen están varados en el aeropuerto de Taoyuan con la esperanza de obtener asilo en Canadá.
Los dos huyeron a Tailandia, país al que Yan llegó en 2015 y Liu en 2017. AFP

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El disidente chino Liu Xinglian cumple 64 años este miércoles en el aeropuerto taiwanés de Taoyuan con otro refugiado. Llevan más de 100 días allí con la esperanza de obtener asilo en el extranjero. 

Su caso recuerda en algunos aspectos al de la joven saudita Rahaf Mohamed al Qunun, acogida en Canadá tras haber usado las redes sociales para conmover al mundo y evitar así que Tailandia la forzara a volver con su familia. 

Sólo que los chinos no han suscitado la misma solidaridad internacional.

Al igual que la joven saudita, Liu y su amigo Yan Kefen, de 44 años, pidieron asilo a Canadá, difundiendo regularmente noticias de su situación desde el aeropuerto

"En el aeropuerto no se puede respirar aire puro, no hay luz del día", dice Liu. Se encuentra en una sala de la cuarta planta alumbrada por luz de neón. En ella han pasado la mayor parte del tiempo durante los últimos tres meses alimentándose de comida proporcionada por las compañías aéreas. 

"Esto no puede ser bueno para la salud ¿verdad?", comenta preocupado.

Liu y Yan son rehenes del estatuto particular de Taiwán, una isla dirigida por el régimen rival de China desde 1949, después de la guerra civil entre comunistas y nacionalistas. 

La mayoría de los países no reconocen a Taiwán. No está representado en la ONU, lo que significa que la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) no opera en su territorio. La legislación taiwanesa no protege a los refugiados. 

"En peligro" 

Taiwán es reacio a acoger a quienes huyen del otro lado del estrecho de Formosa por miedo a complicar aún más las relaciones con Pekín o provocar una afluencia masiva de personas. 

El gobierno de la presidenta Tsai Ing-wen, miembro de un partido favorable a la independencia, milita por los derechos humanos y no ha tomado medida alguna para expulsar a los dos refugiados. Como consecuencia de ello no pueden entrar a territorio taiwanés ni salir de la zona de tránsito del aeropuerto. 

Ninguno de ellos quiere quedarse en Taiwán. 

Los dos huyeron a Tailandia, país al que Yan llegó en 2015 y Liu en 2017.

Tailandia no es firmante de la convención de la ONU sobre los refugiados y suele expulsar a los solicitantes de asilo o transmitir los casos a ACNUR para que determine su estatuto. 

La ONU busca países de acogida para los refugiados pero la lista de espera es larga. 

Según documentos, ACNUR ha reconocido como refugiados a Yan y Liu, quienes estaban dispuestos a quedarse en Tailandia hasta que encontraran un país de acogida. Pero la policía comenzó a visitarlos con frecuencia. 

"Tenía la impresión de que mi vida estaba en peligro en Bangkok", explica Yan. "También tenía miedo de que la policía tailandesa me enviara de vuelta a China". 

Y es que desde la llegada al poder de la junta militar en 2014, el país estrechó lazos con Pekín. 

En los últimos cinco años, Tailandia envió a China a más de 100 uigures y varios disidentes chinos, algunos de los cuales habían recibido asilo en Canadá, según la prensa local. 

"Impotencia" 

El librero sueco de origen chino Gui Minghai desapareció en la ciudad balnearia tailandesa de Pattaya y reapareció en la televisión oficial china para hacer "una confesión". 

Liu y Yan decidieron huir de nuevo y aterrizaron en Taipei el 27 de septiembre. 

"Cuando tomamos el avión, lo único que queríamos era salir de Tailandia", recuerda Yan. "No teníamos ningún plan a no ser pedir asilo". 

Los dos afirman que las autoridades taiwanesas les tratan bien.

"No queremos causar problemas a Taiwán pero tenemos que recurrir a Facebook y a Twitter para que la gente no nos olvide", declara Yan. 

El gobierno taiwanés se declara decidido a "respetar los derechos humanos y la seguridad" de ambos y el consulado de Canadá en Hong Kong se niega a comentar el caso. 

Los dos están condenados a esperar. "No sé cuánto tiempo me voy a tener que quedar", dice Yan. "Espero poder irme antes del Año Nuevo chino (el 5 de febrero). Si no se puede, no se puede. Siento impotencia".

JOS

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