Leer me salvó

Lectonautas 3.5 por Martha Rojas

Yukio Mishima se suicidó el 25 de noviembre de 1970.

Martha Rojas

Cuando pienso en todos los motivos por los que los libros me gustan pueden salir algunas vanalidades, como que me gustan las portadas, me gusta el olor, me gustan las letras y me gusta el tiempo que pasa y los desgasta, pero si hurgo en lo más profundo me doy cuenta de que mi vida no sería la misma si los libros no existieran.

Hay algunos que optan decir que los libros cambiaron su vida, que los libros los hicieron mejores personas. Grave error. No conozco ningún escritor que obligado esté, a ser lo que escribe, es decir, más o menos, maravilloso.

Conozco a algunos que también leen poco y escriben mucho y bien. Uno quisiera convertirse en algo de eso, pero a lo más, que en ocasiones se llega, es a disfrutar. A disfrutar de los libros porque uno no lo puede ser todo.

Hoy más que nunca, se dice que los libros y los lectores están en peligro de extición, pero lo cierto es que esos especímenes nunca abundaron.

Como menciona Leila Guerriero en Zona de obras (Anagrama, 2014) los lectores siempre fueron pocos, pero estaban, están ahí como una cofradia que aguarda, porque el lector siempre aguarda.

Aguarda el final, el último de los principios, un nuevo escritor, un nuevo otro con el cual sentirse más él.

Borges decía: “Todo lo que sé del mundo, lo he sabido a través de los libros”.

Yo creo que los libros más que enseñarnos nos dan hambre.

Es ahí donde, justamente, está el motivo de porqué los libros vienen a ser algo con lo que pocos viven y con lo que muchos deberíamos vivir.

No creo en aquellos que piensan que leer nos hace mejores personas, más sin embargo, me arrejunto con quienes creen que entre esas páginas sacrílegas que, más tarde que temprano, llegaran a ser basura, hay belleza.

La belleza me salvó, la literatura me salvó, los libros nos han salvado.

Ya han pasado más de siete meses, siete meses en los que de una u otra forma nos hemos negado a estar donde estamos.

Y podría, y me atrevería a decir, que ninguno de nosotros estaría donde está de no ser por la belleza.

Y este es el punto en el que cito a Yukio Mishima: “En el momento en que un león cautivo se escapa de la jaula, posee un mundo más amplio que el que sólo ha conocido en la selva”.

Quizá los libros estén muy lejos de cambiarnos la vida porque su labor es otra, yo pienso que, quizá, su labor sólo sea la de hacernos ver la belleza, la belleza que está en todas partes.



@Trineandolibros

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